Fue una sorpresa. Una bomba. Un hecho inesperado. La decisión de Eduardo Domínguez de dejar Estudiantes para asumir en el fútbol brasileño conmocionó al mundo albirrojo. El jueves, el DT les comunicó a los dirigentes que ante Sarmiento dirigirá su último partido, apenas dos meses después de haber renovado contrato por dos años. Un volantazo difícil de digerir para buena parte del hincha.
Lo que comenzó como un rumor fue tomando fuerza con el correr de las horas hasta convertirse en certeza. La dirigencia ya trabaja en alternativas para el banco, pero antes habrá una escena inevitable: la despedida en 1 y 57, en un estadio que tantas veces celebró bajo su conducción.
La despedida de los hinchas, en primer plano
El cruce ante Sarmiento parecía un partido más, con el foco puesto únicamente en los tres puntos. Sin embargo, tras conocerse la noticia, el encuentro se transformó en algo mucho más profundo: un examen emocional entre la gente y el entrenador más ganador del ciclo moderno.

Los hinchas valoran los cinco títulos obtenidos, los clásicos ganados y la competitividad sostenida. Pero también asoma el sentimiento encontrado: la sensación de un proyecto que se corta antes de tiempo.
Dueño de una etapa exitosa y con la vara altísima para quien lo suceda, Domínguez tendrá este viernes su último capítulo en casa. Y como tantas veces en la historia del club, será la cancha la que marque el pulso. Porque más allá de contratos y decisiones, la última palabra siempre la tiene el hincha.

