¿Un campeón del mundo adoptó a un Puma? Aunque no literalmente, la relación entre el platense Agustín Creevy y Julián Álvarez podría definirse así: fue el propio ex rugbier de San Luis el que lo reconoció al hablar de su amistad con el Araña, con quien incluso llegó a compartir vacaciones.
“A Juli lo conocí en un viaje, cuando yo jugaba en Londres. Coincidimos en el mismo hotel y la novia (de Álvarez), Emi, me vio y dijo: ‘Ese juega en Los Pumas‘. Justo Argentina había salido campeona del mundo. Y te soy honesto: soy malísimo para los nombres, pero Julián era Julián”, explicó en el ciclo Clank, de Juan Pablo Varsky, admitiendo que automáticamente identificó al ex River.
La amistad surgió espontáneamente, según Creevy: “Ese día empezamos a charlar, fuimos a comer y quedamos en contacto. Me invitó a una final que jugaba el City ahí en Londres. Y un día lo llamé y le dije: ‘Me estoy yendo a Manchester, solo porque mi mujer y mi hija se quedaban en Londres. Yo iba y venía. Y me adoptaron: los papás, los hermanos… Yo iba a la casa de Julián y era uno más”.
Fue así que entre los Álvarez y los Creevy surgió, por ejemplo, ir de vacaciones a Formentera, un paraíso playero balear. “Yo tenía un piluso que me quedaba enorme a mí, imaginate a él. Y no pasaba nada porque ahí te das cuenta cómo es. Es de muy buena familia, no te das cuenta de que es él”, refiriéndose a su estatus de campeón del mundo e ícono de la Scaloneta.
“Venía todos los días conmigo a mi hotel. Es muy humilde, muy buena gente“, relató Creevy, insistiendo en que a Julián no le molestaban los pedidos de fotos o que la gente lo reconociera. Todo parte de su estilo de vida y su forma de ser.

La historia de Agustín Creevy
Agustín Creevy es un símbolo del rugby argentino forjado en la cantera platense. Sus primeros pasos los dio en La Plata Rugby y Los Tilos, aunque fue en San Luis donde empezó a destacarse, sorprendiendo como ala por su potencia y despliegue.
Ese talento lo llevó rápidamente a dar el salto al exterior: en 2007 firmó con el Biarritz francés, iniciando un extenso recorrido internacional que lo consolidó como uno de los referentes del rugby nacional, tanto en su posición inicial como luego como hooker.
Con la camiseta de Los Pumas, Creevy construyó una trayectoria histórica. Participó en cuatro Copas del Mundo —Nueva Zelanda 2011, Inglaterra 2015, Japón 2019 y Francia 2023— y disputó 22 partidos mundialistas, cifra que lo erigió en el argentino con más presencias en este tipo de torneos.
Capitán y líder natural, su nombre quedó grabado como uno de los grandes emblemas del seleccionado y como un embajador del rugby platense en el mundo.


