José Sosa debutó en Estudiantes en el año 2002, de la mano de Néstor Craviotto, y posteriormente quedó bajo el mando de Carlos Bilardo, un ídolo indiscutido del Club por el cual el Principito guarda los mejores recuerdos.
Tal es así, que aún hoy, más de 20 años más tarde, el cariño por el técnico campeón del mundo sigue intacto: “Él sabe que lo quiero muchísimo y él me quiere muchísimo a mí, me ha ayudado a entender muchas cosas más allá de la diferencia de edad“, contó, y agregó: “Nos enseñó no solo tema futbolístico sino también a entender el esfuerzo, cómo era la vida“, indicó.
Sin dudas, el Narigón marcó a más de un futbolista de los que dirigió y en su caso particular, Sosa recuerda: “En ese momento era el único que vivía en la pensión estando en el plantel de Primera. Carlos fue a ver la pensión ahí en 7, yo dormía en el garaje, y él decidió que el Club me aloje primero en un hotel, hasta que me consigan departamento, pero empezar a tener una vida diferente, una alimentación diferente. Me daba 100 pesos todos los días para ir a almorzar a un restaurante“, compartió.
José Sosa y su admiración por Sebastián Verón
“Siento una admiración grandísima. En privado le digo ídolo, me marcó muchísimo. Lo que me ha marcado cuando yo era pibe como jugador y como personalidad me transmitió muchísimo“, contó.
Y agregó: “También fue virtud mía entender las puteadas, y saber que las hacía porque veía cosas que yo podía dar y tenía que seguir esforzándome. Eran puteadas y caricias, porque al otro día venía, te abrazaba para explicarte porqué hacía lo que hacía“.


