En tiempos de un fútbol hiper profesionalizado, ningún detalle queda librado al azar. Los equipos y las diferentes selecciones se preparan para cualquier escenario posible. Lo dicho ya se ha visto en mundiales previos. Sobre todo en Alemandia 2006, con aquella definición por penales en la que Jens Lehmann se convirtió en el verdugo de los dirigidos entonces por Néstor Pekerman. Aquel día, el arquero teutón parecía saber de antemano adónde irían los disparos de los jugadores albicelestes. Y, tiempo después, se dio a conocer el porqué.
Y es que el entonces golero del Arsenal inglés tenía, en su botella, una especie de machete que indicaba las preferencias de los argentinos. Lo dicho salió a la luz horas después, marcando un antecedente del que tomaron nota todos los cuerpos técnicos del mundo. De hecho, muchos años después se sigue tratando de una práctica que se mantiene ante la posibilidad de que un encuentro se defina desde la puntería de los 12 pasos.

Tal es así que Inglaterra también lo tenía preparado para el cruce de las semifinales del Mundial 2026 ante la Selección Argentina. En este caso, con Jordan Pickford como protagonista y con 23 futbolistas de la Scaloneta al detalle. Desde la lógica de Lionel Messi, Lautaro Martínez, Enzo Fernández y Leandro Paredes, pasando también por los suplentes que vieron muy pocos minutos, como Marcos Sensesi o el caso del ex Estudiantes Gerónimo Rulli.
Lo concreto es que gracias a los goles de Enzo y Lautaro sobre el cierre del partido, esa etapa de definición no fue necesaria. Sin embargo, con un seleccionado inglés que rápidamente dejó el campo de juego, la botella de su arquero quedó en el lugar de los hechos, donde los argentinos permanecieron por más de una hora celebrando. Y dentro de esa celebración, estuvo el hallazgo que pasará a la historia como aquel de Lehmann, pero con un final mucho más feliz.
Así se los vio a Nico González, el propio Messi, Senesi y Daddy, el histórico masajista del seleccionado nacional, observando con mucho cuidado un machete que no fue necesario y que podría haber complicado sobremanera el destino de un equipo que buscará alcanzar nuevamente la gloria en cuestión de días. De aquella imagen de un Lehmann que parecía imbatible a la alegría del capitán argentino y compañía, 20 años después.

