Si hay un jugador que no suele fallar de cara al arco rival es él: Guido Carrillo. El nueve de Magdalena ha demostrado durante toda su carrera ser un goleador letal e infalible, de esos que siempre tienen al menos una por partido. En esta oportunidad, en el Clásico Platense, tuvo la suyo y la desaprovechó de manera insólita.
En medio de un caos futbolístico que se generó en el Estadio del Bosque en los minutos finales del partido, con los equipos yendo y viniendo en búsqueda del gol del triunfo, Estudiantes tuvo una de las más claras en el momento menos esperado. Un ataque que no prometía demasiado, pero terminó siendo la más peligrosa del complemento.
Benedetti avanzó sin mucho prisa, levantó la cabeza y cruzó un centro fantástico a la espalda de los centras triperos que cayó en los pies de Carrillo. En el área eran tres contra uno, y la pelota fue en soledad hacia el único futbolista del León, y justó él. Con un Insfrán sin chances, el goleador solo la tenía que empujar pero erró por centímetros y quedó tendido en el suelo, incrédulo.

