Si hay un aspecto que Gimnasia no ha logrado corregir en lo que va del año es la defensa de la pelota parada: frente a Atlético Tucumán, dirigido por un experto en la materia como Julio César Falcioni, el equipo de Fernando Zaniratto volvió a cometer errores y lo terminó pagando.
Porque el 0-1 convertido por el paraguayo Clever Ferreira llegó a partir de un tiro de esquina. Sí: otra vez. El lanzamiento de Franco Nicola fue pasado al segundo palo, y el zaguero aprovechó. Atacó un espacio ganándole en el mano a mano a Nacho Fernández y convirtió de cabeza.
Y así se recrudeció una problemática que no está teniendo solución en 2026. Y es que ya es el sexto gol que recibe por errores derivados de una mala marca o una lectura errónea de una pelota parada.
Los otros goles que Gimnasia padeció
Ante Tigre hubo dos. En un tiro de esquina, Nelson Insfrán calculó mal su salida y quedó a mitad de camino. La jugada terminó con Alan Barrionuevo ganando en el área ante una marca débil y convirtiendo. Más tarde, GELP también pagó caro un córner a favor. Tras la ejecución, el equipo quedó mal parado en el retroceso y Tigre aprovechó la transición rápida para convertir a través de David Romero. Un error conceptual: mala organización tras la pelota parada ofensiva.
Las dificultades también habían quedado en evidencia frente a Rosario Central: Gastón Ávila anticipó en el primer palo tras una pelota detenida. La jugada dejó en evidencia una falla clásica: pérdida de marca y falta de agresividad en una zona clave.
Ante Barracas Central, más en el repertorio: Gimnasia no logró rechazar un córner pese a tener varias oportunidades. Un despeje fallido del arquero, rebotes y hasta salvadas sobre la línea precedieron el gol de Kevin Jappert. Más tarde, Iván Tapia pateó bárbaro de media distancia un tiro libre en el que Insfrán descubrió demasiado su palo derecho. Y 0-2.

