No fue el partido esperado por Estudiantes. Quizás, por la gran expectativa que generó luego de unas cuatro primeras fechas del Torneo Apertura en la que fue, durante gran parte de los partidos, protagonista y dominador. Esta vez, le costó plasmar en el campo de juego la búsqueda de su entrenador y quedó en el debe.
Un primer tiempo que comenzó prometedor, pero que rápidamente se fue diluyendo con el correr de los minutos hasta terminar siendo un equipo impreciso e inconexo. Le faltó claridad de tres cuartos de cancha en adelante y permitió que el rival crezca poco a poco y hasta se adueñe por momentos del partido.
Durante el complemento no dio señales de estar mejor y volvió a entrar en la misma dinámica de la primera mitad. Un equipo largo al que le costó adueñarse no solo de la pelota, sino también del partido en líneas generales.

Y cuando parecía que el destino era el empate, apareció el penal. Una mano que nadie reclamó pero que el VAR advirtió y que Zunino, con herramientas y argumentos para hacerlo, decidió sancionar. El Pipa Alario mostró toda su espalda pateando con mucha clase y calma para poner el 1-0 para el Pincha.
Hoy, el Pincha fue eso, más empuje que juego, al menos en comparación con sus presentaciones anteriores. Fue el penal y no mucho más, pero los tres puntos valen igual y el equipo de Eduardo Domínguez continúa sumando. En casa, nueve puntos de nueve posibles.

