La imagen recorrió rápido las redes y no tardó en levantar temperatura: Juan Sebastián Verón, presidente de Estudiantes parado detrás del entrenador, Alexander Medina. en pleno campo de juego. Y el que salió a marcar la cancha fue Mauricio Serna, con un comentario que sonó a dardo directo.
“Ayer vi una imagen de Verón atrás del técnico de Estudiantes en el campo de juego. Imagínense si hubiera sido uno del Consejo de Fútbol”, disparó el integrante del mundo Boca Juniors, ya renunciado hace meses de su cargo en el Consejo, en una frase que rápidamente se leyó como una crítica con doble filo: tanto para el presidente del Pincha como para el tratamiento que reciben situaciones similares según el club.

La frase no tardó en generar ruido, ya que instala nuevamente el debate sobre los límites entre la dirigencia y el cuerpo técnico, un tema sensible en el fútbol argentino. En ese sentido, la comparación con Boca no es casual, teniendo en cuenta las reiteradas críticas que suele recibir su estructura dirigencial.
“Los mandaderos” del Consejo y el rol de Riquelme
La crítica de Chicho no fue casual. Sucede que mientras el Consejo de Fútbol funcionó (bastante mal, por cierto) estaba instalado en el mundo Boca que algunos de los integrantes (Cascini, Delgado -que sigue trabajando en el club- y el propio Serna) eran quienes bajaban las órdenes que el presidente de Boca, Juan Román Riquelme, le deba a los entrenadores.

Una posición que no es nueva para Verón
En Estudiantes, la figura de Verón tiene un peso propio y una fuerte presencia institucional, algo que lo acerca al día a día del plantel.

Lo cierto es que la presencia de Verón en ese sector no es nueva ni aislada. El presidente suele seguir los partidos desde un lugar cercano al banco, sin importar quién esté al mando: lo hizo con Eduardo Domínguez, con Ricardo Zielinski y con otros entrenadores que pasaron por el club.
Incluso, puertas adentro, esa cercanía no siempre es vista como una intromisión. Alguna vez, Jorge Rodríguez contó que recibió indicaciones de Verón antes de salir a jugar un segundo tiempo, y que valoraba esa opinión por su experiencia y lectura del juego.

