Una fiesta total. Impresionante. Impactante. Con globos tubulares azules y blancos. Patrón cromático de un equipo, de una historia. Así recibió el Bosque a Gimnasia. Con muchísimos proyectiles, pirotecnia, largos minutos de euforia, grito y corazón.
“Y dale Lo, Y dale Lo…”.
Ese mismo Juan Carmelo Zerillo colmado, que silbó a Eduardo Domínguez cuando el entrenador de Estudiantes saltó al campo lookeado de negro, y que pidió ganarle como siempre al rival eterno, fue el que hizo erupción a las 16.54. En el momento exacto en el que ambas formaciones desfilaron por debajo de la manga con forma de Lobo, antes de encarar entre los totems encastrables de la Liga.
Hubo de todo. Una panza de ocho meses y monedas con la leyenda “Baby R”. Un trapo gigante que bajó desde la tribuna que da al Bosque. El humo de colores prolijamente repartido entre las cabeceras y la platea. Densa niebla que se entremezcló en 60 y 118 para mejorar todavía más el clima.
Así recibió el pueblo de Gimnasia al equipo de Lucho Zaniratto. Entonando a todo pulmón los hits del tablón, los que se saben de memoria y que este domingo se empezaron a cantar desde el desayuno. Con ovaciones específicas, con enorme expectativa para vivir un espectáculo único. Otra vez.

