Hay noches que quedan marcadas para siempre. Y Fernando Muslera acaba de protagonizar una de esas actuaciones que explican por qué los arqueros pueden convertirse en héroes cuando más se los necesita. En la definición por penales ante Flamengo, el uruguayo atajó tres remates y resultó determinante para que Estudiantes mantuviera vivo el sueño. En una semifinal de máxima exigencia, el Pincha encontró en sus manos la llave para seguir adelante.
“Imaginate lo que siento, un orgullo y una felicidad”, expresó Muslera, todavía atravesado por la emoción de una clasificación que tuvo su sello. El arquero también puso en palabras una de las particularidades de su puesto y la posibilidad de convertirse en protagonista de una historia inolvidable. “En los penales el arquero tiene un plus, por poder contribuir a los sueños”, explicó.
Detrás de las tres atajadas hubo mucho más que una noche inspirada. Hubo sacrificios, esfuerzo y una convicción que se sostuvo a lo largo del camino. “La verdad es que luchamos mucho con este sueño, capaz que dejamos cosas de lado. Pero uno tiene el foco”, contó el uruguayo, quien no se olvidó de agradecerles a sus compañeros, a su familia y a sus amigos. Y resumió la actuación colectiva con una frase contundente: “Le metimos mucha garra, hicimos un partido como teníamos que hacer”.
Muslera también habló de la responsabilidad que implica estar bajo los tres palos, especialmente cuando todo se define desde los doce pasos. “Dar la cara y hacerse responsables de lo bueno y de lo no tan bueno”, señaló. Una reflexión que describe su personalidad y que tuvo su correlato en la cancha: cuando Estudiantes necesitó una figura para sostener la ilusión, el arquero respondió con tres atajadas que pueden quedar en la historia del club. Y que también, claro, remite a todo lo que le pasó en el Mundial con Uruguay, que lo tuvo como responsable de la eliminación. Por eso, tuvo su desquite.

Pero la emoción tuvo, además, un componente especial: la posibilidad de volver a jugar en Uruguay, su país, en un estadio mítico que será sede del próximo Mundial. “Vamos paso a paso, vamos de a poco, vamos por cruzar el charco. Voy a volver a jugar en el estadio mítico que va a ser sede del Mundial, es un orgullo”, expresó. Una motivación extra para un arquero que encontró en esta clasificación una oportunidad de disfrutar una experiencia especial en su tierra.
Y si algo dejó en claro Muslera es que la revancha en el fútbol siempre está a la vuelta de la esquina. “Después del Mundial, el fútbol da revancha en lo personal y en lo grupal”, reflexionó, antes de dejar un mensaje que funciona como declaración de principios para lo que viene: “Hay que seguir con el cuchillo entre los dientes”.
Tres penales atajados, una clasificación que alimenta el sueño y un arquero que volvió a sentirse protagonista en una noche decisiva. Muslera fue el héroe de Estudiantes ante Flamengo, pero no se conforma con lo conseguido. Disfruta, agradece y mira hacia adelante. Porque el objetivo está más cerca, aunque el camino todavía exija lo mismo que


