El grito con fuerza, casi eufórico, de Nacho Fernández tras el triunfo contra Banfield se diluyó en un ratito. El capitán del Lobo, más allá de la zozobra que tuvo el final de ese triunfo por 2 a 1, lo festejó así porque entendía que con esa victoria en el Sur Gimnasia había dado un paso adelante, que había ganado de esos partidos que tenía que ganar para consolidarse y empezar a marcar el camino de la clasificación. Sin embargo, las derrotas contra Independiente Rivadavia y Atlético Tucumán (y sobre todo las formas) dilapidaron esa celebración. Y el impulso.
Gimnasia, de repente, entró en un bajón inesperado. Porque parecía haberse repuesto de esa derrota con Central que también pegó fuerte con un gran partido ante Tigre de visitante y con esa victoria ante Banfield también afuera. Y además, porque de a poquito los rendimientos individuales habían empezado a marcar tendencia: mejoró muchísimo Nacho Fernández, justamente; acompañaba Nico Barros Schelotto, había crecido Panaro…

Sin embargo, lo que no pudo solucionar Zaniratto en este tiempo fue la solidez defensiva que había logrado en el final del torneo pasado. Solo con Estudiantes y Gimnasia de Mendoza no recibió goles. Es decir, apenas dos veces en 11 partidos. Por eso, está claro que este tiempo también le servirá al DT para ajustar ese sector, que encima está atacado por los bajos rendimientos individuales: se desinfló Renzo Giampaoli, Enzo Martínez paga caro sus errores, Silva Torrejón no le escapa a su irregularidad y el que zafa de los cuatro es Steimbach, ahora suspendido. Eso sí será trabajo para el entrenador. Pero hay otro laburo que no depende sólo de él…

La hora de los referentes
Lo que Gimnasia necesita en este momento es fortalecerse internamente. A diferencia de lo que le pasaba anteriormente, hoy tiene jugadores con un gran sentido de pertenencia. Desde el capitán Nacho, que volvió con toda su experiencia para justamente aportar un plus de jerarquía y también de personalidad, pasando por el Pata Castro, el Mono Insfrán y los más jóvenes del grupo con sangre tripera: desde Nico Barros Schelotto a Nacho Miramón, incluso el Ruso Steimbach.

Pues bien, desde ahí deberá nacer también el renacer de este momento de Gimnasia, tras dos derrotas consecutivas que pegaron fuertes más que nada por las formas. Una ante la Lepra, en el minuto final, y la otra, en Tucumán, por lo mal que jugó el equipo, principalmente en el PT, un diagnóstico que hicieron todos.
Por todo, es la hora de los referentes junto con aquellos pibes que conocen como pocos el sentir del club. Por lo tanto, no alcanza solo con que Zaniratto recalcule, analice, meta mano. Gimnasia necesita de todos para encarrilar el último tramo del torneo y poder meterse otra vez entre los clasificados. Plantel tiene. Líderes, también. Llegó el momento…

