Se juega como se vive. Se vive como se entrena. Y así. Eduardo Domínguez es un fiel exponente de ese loop de energía renovable y lo demuestra en cada mañana en City Bell. La previa del Clásico Platense no fue la excepción: el deté de Estudiantes se mostró muy activo, motivando a sus futbolistas para que el domingo en el Bosque se consiga el objetivo. Es decir, la victoria ante el rival de siempre.
“Prepararse para ir a ganar, tenemos que volver a ganar, muchachos”. El mensaje fue claro: vociferando mientras recorría la hierba del Country, al deté no le alcanza con el 1-0 ante Riestra del lunes. Quiere más. Porque en el torneo, en condición de visitante, cosechó dos empates (1-1 ante Independiente; 0-0 en Varela frente a Defensa) y quiere que la tendencia que está logrando sostener de local (el otro partido fue 2-1 ante Boca) se replique también fuera de casa.
Domínguez sabe que no es una coyuntura sencilla. Que en esta clase de previas, como las de un Clásico, pesa lo anímico. Que no puede dejar caer ni un milímetro la expectativa de sus futbolistas. Y es por eso que, tal y como lo hace en cada trabajo, toca la fibra íntima de un plantel que le ha dado señales de estar entero: el cierre de 2025 fue una prueba que terminó con dos consagraciones (Clausura y Trofeo de Campeones). El 2026, además, ofrece muchísimos objetivos por tildar: Libertadores, Copa Argentina, finales pendientes… Y hay que estar como el Barba pide.
Por eso los gritos. El énfasis. La euforia en esa caminata. Para repetir una vez más en un Clásico y lograr la tercera victoria consecutiva: luego del 2-0 en el Clausura, por la fase regular, llegó el 1-0 en el Bosque para lograr la clasificación a la final.
Sostenerlo resultará un envión clave para un equipo que está en plena consolidación, pero que a la vez puede llegar a perder a dos futbolistas (Edwuin Cetré y Cristian Medina) en las próximas horas.
Mientras todo eso sobrevuela, mientras la previa acelera los mismos tiempos que por momentos se vuelven chicle, Domínguez insiste. Grita. Pide ganar. Y ganar.

