El próximo viernes desde las 21.30, Gimnasia tendrá muy probablemente la parada más difícil que le queda del vigente Torneo Clausura. El equipo de Ariel Pereyra se las verá con Independiente Rivadavia de Mendoza en el estadio Bautista Gargantini, escenario inexpugnable, en el cual la Lepra mendocina sumó todos los puntos que hubieron en juego. Y allí, donde nadie pudo ni siquiera conseguir un empate en el actual certamen, el Lobo buscará hacerse fuerte ante un equipo que desde hace años lo ha logrado.
Del 2023 a esta parte, la Lepra mendocina viene transitando un sueño del que no parece querer despertar. Todo comenzó con el histórico ascenso de la mano de Alfredo Berti, padre de la criatura, con aquel 2-0 frente a Almirante Brown en el Mario Alberto Kempes de Córdoba. Brian Sánchez y Victorio Ramis coronaron esa gran temporada en la Primera Nacional que desembocó en un regreso para codearse con los grandes tras algunas participaciones en los viejos Nacionales (1968, 1973, 1977, 1979, 1980 y 1982).
Sin embargo, lejos de conformarse con volver a las planas principales del fútbol argentino, Independiente Rivadavia profundizó un crecimiento que, pese a algunos baches, resultó constante. Con la presencia de Daniel Vila como su presidente, poco a poco fue escalando y armando planteles con nombres de peso, llamando así la atención que antes no tenía. Y si bien el primer semestre en la elite le costó (dos victorias, dos empates y 10 derrotas en la Copa de la Liga 2024), con la vuelta de Berti tras aquel alejamiento inicial, todo cambió.
En la Liga Profesional de aquel año, la Lepra no sólo mantuvo la categoría, sino que terminó en la undécima colocación de los 28 equipos participantes, con un saldo de 10 triunfos, ocho empates y nueve caídas. Así, con cierta tranquilidad en los promedios para la 2025, el foco cambió rotundamente. Ya con Sebastián Villa dentro de sus filas y asentado como uno de los líderes desde mediados del 2024, en 2025 tuvo su mejor temporada histórica.
En el Apertura se metió en playoffs, pero quedó eliminado rápidamente en Octavos a manos de su homónimo de Avellaneda. En el Clausura, en tanto, la performance no estuvo a la altura, por lo que no logró meterse entre los ocho. Sin embargo, sorprendió a más de uno al llegar a la Final de la Copa Argentina, dejando en el camino a Platense, Central Córdoba de Rosario, Tigre y River en la semi, para coronar ante Argentinos Juniors por penales.

El título representó no sólo el primero en su historia en el profesionalismo, sino también le valió la chance y el boleto para ser parte de la Copa Libertadores del 2026. La Lepra integró el Grupo C junto a Fluminense de Brasil, Deportivo La Guaira de Venezuela y Bolívar de Bolivia, finalizando líder e invicto, con 16 unidades obtenidas. Con Villa como figura, acompañado de Alex Arce, su hoy por hoy goleador, y Berti en el banco, los mendocinos consiguieron triunfos históricos como el 2-1 ante el Flu en el mítico Maracaná.
No obstante, en el sorteo de octavos de final la suerte los enfrentó nuevamente con los brasileños, quienes se tomaron revancha para dejarlos en el camino tras imponerse 5-4 en la tanda de penales en Mendoza. Pese a ello, la Lepra tuvo un enorme primer semestre a nivel doméstico. Fue líder de la Zona B con 34 unidades, pero no pudo repetir en Playoffs y quedó rápidamente eliminado ante Unión en Octavos. Ya sin Villa ni la Copa, no se resintió. De hecho, continuó por la misma senda. Tal es así que es el actual líder de la tabla anual, con 51 unidades y va camino a su segunda clasificación seguida a la Libertadores.
Sin dudas un proceso virtuoso, al cual deberá enfrentarse Gimnasia el viernes por la noche en un escenario hasta el momento imbatible. El Pata y los suyos se juegan mucho pensando en esa carrera de cara a las copas del año que viene. Y el primer escollo es nada menos que uno de los equipos que tiempo atrás deambulaba en el ascenso y que ha logrado, desde aquel 29 de octubre del 2023, crecer paulatinamente hasta un presente que tiene junto a los más poderosos.



