Cuando nada pasa en el partido, aparecieron los dos jugadores más desequilibrantes para salvar a Estudiantes. Porque el equipo no daba pie con bola, pero con jerarquía individual llegó al empate.
El gol de Estudiantes nació en los pies de Braian Aguirre, que encaró por la izquierda, dejó a dos rivales en el camino con decisión y llegó hasta el fondo. Con inteligencia, levantó la cabeza y metió un centro atrás preciso, de esos que piden definición.

Por el otro lado apareció Fabricio Pérez, que leyó perfecto la jugada, se metió por derecha y definió para poner el 1-1. Una acción colectiva que mostró lo mejor del equipo en ataque y que terminó en el empate.
No fue casualidad que los protagonistas hayan sido ellos: tanto Aguirre como Pérez venían siendo los más desequilibrantes del equipo, y lo volvieron a demostrar en una jugada clave para cambiar el rumbo del partido.

