Fue una decisión meditada. Rápida, teniendo en cuenta que la bomba por la salida de Eduardo Domínguez explotó el jueves, pero trabajada. Estudiantes, su dirigencia, se tomó un tiempo para definir. Hubo reuniones varias. Llamados varios. Y finalmente, se impuso la opción de Alexander Medina, que le ganó el último mano a mano a Martín Demichelis, quien también había causado una buena impresión. Más atrás quedó Martín Palermo, que deberá esperar para cumplir uno de sus sueños.
Por lo pronto, en la decisión fue clave Marcos Angeleri. Como la espalda de haber elegido a Eduardo Domínguez, con el éxito a la vista, el secretario técnico tuvo su peso indudable en la definición. Era el que conocía al Cacique por haberlo tenido en Nacional como jugador y el que terminó encarando las gestiones con el entrenador uruguayo.
Internamente, la dirigencia le dio crédito a Marcos, también teniendo en cuenta el gran trabajo que hizo con el Barba. Y a pesar de que había opiniones divididas y no había consenso unánime por el Cacique. Pero la opinión de Angeleri, su conocimiento del entrenador, las charlas que tuvo, terminaron por avanzar hasta el acuerdo.

También en la definición tuvo una opinión Fernando Muslera, quien tenía muy buenas referencias del DT uruguayo y terminó aportando a la causa. Eso mismo, llamar a jugadores que tenían conocimiento del DT o que fueron dirigidos por él, fue otro paso que dio Estudiantes antes de definir.
Experiencia para manejar un momento difícil
También en la decisión, más allá de las metodologías de trabajo y en el recorrido que tiene el Cacique, el club recibió muy buenas referencias de Medina a la hora de saber conducir los momentos momentos complejos. Y si bien Estudiantes no está en un momento difícil desde lo deportivo, sí tiene que asimilar rápidamente la salida del DT que estuvo tres años al frente del equipo y empezar a mentalizarse de cara al debut en la Copa Libertadores, para la segunda semana de abril.


