Banfield le agregó un capítulo más al discutido fútbol argentino. Antes del partido le realizó el pasillo a Rosario Central, flamante campeón de la Supercopa Internacional tras vencer a Estudiantes. Pero mientras los jugadores del Taladro cumplían con el reconocimiento al campeón, desde las tribunas llegó otra respuesta: una fuerte silbatina de los hinchas locales, que no quisieron saber nada con el festejo del equipo rosarino, que tuvo un gran respaldo de su hinchada en el sur del Gran Buenos Aires.
En la cancha, Banfield estuvo cerca de quedarse con los tres puntos. Lo ganaba 1-0 gracias a un golazo de Adoryan, pero Central reaccionó sobre el final y llegó al empate a falta de diez minutos con otra definición espectacular de Cantizano, para sellar el 1-1.
El Taladro, además, terminó reclamando una jugada que pudo haber cambiado la historia. Una mano de Gastón Ávila dentro del área generó el pedido de penal de todo Banfield, aunque el árbitro decidió no sancionarlo.
El empate también dejó un dato político alrededor del club. Matías Mariotto comenzó su gestión como presidente de Banfield con fuertes cuestionamientos hacia los arbitrajes, al punto de recibir una reprimenda de la AFA. Con el correr de las semanas, el dirigente modificó su postura y bajó el tono de sus reclamos.
Así, entre un pasillo que se hizo por cortesía, una tribuna que respondió con silbidos y un penal que Banfield reclamó, el Taladro terminó empatando ante el campeón.


