Hace poco menos de dos años, Botafogo -el club en el que jugará Cristian Medina– escribía su página más dorada. El Fogao vencía 3 a 1 al Atlético Mineiro de Gabriel Milito en cancha de River y conquistaba por primera vez la Copa Libertadores de América. Con Thiago Almada entre sus filas, todo parecía el despegue definitivo para los de Río de Janeiro. Algo que nunca ocurrió. De hecho, todo lo contrario.
Muy lejano a aquel presente, el elenco brasileño se encuentra en plena reconstrucción, con serios inconvenientes desde lo económico, ya sin varias de sus figuras y un DT argentino como Martín Anselmi en la cuerda floja. En ese contexto, desde el club posaron sus ojos en Medina, quien buscará aportar la cuota de calidad que mostró en Estudiantes.

Actualmente en la undécima colocación en el Brasileirao, el Fogao arrastraba cinco derrotas. A ellas se le sumó también la sufrida horas atrás ante Nacional de Potosí en el marco de la Fase 2 de la Copa Libertadores, algo que buscará revertir el miércoles de local para seguir en carrera. Esas seis caídas al hilo representan la peor racha en cinco años. Panorama más que complejo.
Lo concreto es que desde aquella histórica conquista, Botafogo se ha encontrado inmerso en un tobogán del cual no logra salir. Apenas 40 días después de aquel título, se fueron sus principales figuras y su DT, a la vez que varios jugadores denunciaron falta de pago. En ese sentido, además de a Almada, perdió a Luiz Henrique y al entrenador Artur Jorge.
De aquel 11 que se consagró en la Libertadores, en el plantel sólo permanencen Vitinho, el argentino Alexander Barboza y Matheus Martins. Contexto difícil para un Medina que tendrá de compañeros a un surgido en el Country Club de City Bell como Joaquín Correa (hoy lesionado) y al ex Vélez Álvaro Montoro.


