Los derechos a la exportación de soja vuelven a posicionarse en el centro de la escena. Con un escenario de fuerte devaluación del peso y un pacto con el Fondo Monetario Internacional cada vez más cercano, el gobierno nacional busca reducir el déficit fiscal a cualquier costo.
En este sentido, y tras la reunión de ministros del pasado martes 22 de mayo, que fue encabezada por el titular de Hacienda Nicolás Dujovne en su rol de coordinador, distintos trascendidos periodísticos indicaban que el presidente Mauricio Macri buscaría frenar la baja gradual a las retenciones en soja.
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Cabe recordar que una de las primeras medidas de Macri al asumir la presidencia fue eliminar los derechos de exportación de trigo, maíz y girasol, mientras que el caso de la soja se implementó una estrategia en dos pasos. En una primera etapa, el impuesto pasó del 35% al 30%, y en una segunda fase se instrumentó una rebaja gradual de 0,5% mensual, para finalizar 2019 con un 18%.
Pero la vertiginosa coyuntura económica impone su agenda, y el oficialismo parece encausado a tomar una medida que caerá muy mal en la cadena de valor sojera. En los últimos dos días, entidades gremiales, sectoriales y hasta el propio ministro de Agroindustria, Luis Miguel Etchevehere plantearon su disconformidad.
Confederaciones Rurales Argentinas (CRA) fue una de las primeras gremiales que plantearon su disconformidad. Su titular, Dardo Chiesa, advirtió sobre el impacto negativo que representaría esta decisión, señaló que el gobierno “no cumpliría con su palabra” y no dudó en hablar de “traición”.
Por el lado de ACSOJA, la entidad que representa a la cadena de valor sojera, emitió un comunicado en donde manifestaron que es “imprescindible mantener el esquema de rebaja de retenciones de soja comprometido”.
Los mayores cortocircuitos empiezan a perfilarse en el seno del oficialismo. De confirmarse esta medida, el presidente Macri tendría un doble problema. Por un lado, hace pocos días sugirió que este tipo de impuestos son “nocivos para la economía”, a lo que suma la postura contraria de unos de sus ministros “mimados”, como es el caso de Etchevehere.
En declaraciones periodísticas, el entrerriano fue categórico en relación a ese tema y remarcó que “las retenciones son un impuesto ridículo”. De esta manera, y en el medio de un agitado escenario económico, las retenciones de soja vuelven a posicionarse en el centro de la política agroindustrial.
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