La historia marca que un 19 de julio de 2006 debutaba en Estudiantes Diego Pablo Simeone, quien con el correr del tiempo se transformaría, por vigencia y actualidad, en el mejor entrenador argentino del mundo, y que ya en aquel debut con el Pincha en la Copa Libertadores de ese año dejó entrever una de sus características principales como DT, que más tarde se conoció en formato de anécdota: “Vamos a salir campeones”, les dijo a sus jugadores que lo miraron sin poder entender cómo, en medio del dolor que les provocaba quedar eliminados de la serie, el Cholo podía presentir lo que luego se confirmó como una verdadera premonición. Cinco meses después, ocurrió: el Pincha ganó un título después de 23 años.
Bucear en los jugadores, no darse nunca por vencido, sacar fuerzas de flaqueza, encontrar la fibra motivadora, imprimir mentalidad ganadora; fueron señas particulares muy embrionarias en aquel joven entrenador, que con el diario del lunes y varios títulos en el lomo, se volvieron más elocuentes. Casi tanto como no negociar el esfuerzo, o la marca registrada del “cuchillo entre los dientes”.
Estudiantes había ganado la ida 1 a 0. Para la revancha ya no tenía a Jorge Burruchaga que se había ido a dirigir Independiente, y no contaba con Pavone suspendido, además claro de no poder utilizar a Juan Sebastián Verón, quien ya estaba en el plantel, pero increíblemente Conmebol no habilitaba incorporaciones entre series, aún cuando esta era excepcionalmente larga por el mundial de Alemania, y los equipos se habían reforzado en el mercado de pases.
La preparación había sido casi de 2 meses, y aquel día, de la angustia provocada por la eliminación por penales en aquella serie de cuartos de final de la Libertadores ante San Pablo (Estudiantes perdió 1 a 0 en el tiempo regular y 4-3 en la tanda desde los 12 pasos), surgieron la frase, el entrenador, y el equipo, que poco después entraría en la historia.
Simeone en la entrevista exclusiva con Cielosports.com
-¿Qué recordás de ese partido? ¿Lo tenés presente todavía?
–Me acuerdo claramente la preparación para ese partido. Había sido una preparación extraordinaria. Los chicos estaban que volaban, estaban fuertes, rápidos. El equipo entendía el partido que íbamos a ir a jugar a un estadio que sabíamos que era muy complicado y muy difícil por la historia que tiene el Morumbí. El primer tiempo no fue del todo el partido que queríamos jugar, porque ellos fueron superiores, pero pudimos defender como queríamos defender. Y a partir de ahí, en el segundo tiempo empezamos a crecer, terminamos el partido haciéndolo muy bien, y llegamos a estos penales que obviamente no nos favorecieron para seguir adelante en la competición que era, y es maravillosa.
La premonición de Simeone
-¿Y qué recordás de ese vestuario? Porque convengamos que fue un golpe para el grupo. Para los hinchas ese partido fue una patada en el pecho. Un freno. Sin embargo a vos se te vino una premonición “vamos a salir campeones”… ¿Cómo fue esa frase, qué te motivó a decirles eso? ¿Lo presentías o estabas más preocupado por no dejarles caer el ánimo a tus jugadores y por eso salió esa arenga?
-Era un equipo que estaba vivo. Los vi al entrar al vestuario, y me emociono al hablarlo, al expresarlo…recordando la cara de los pibes, porque habían dado todo, y habíamos merecido llegar a ese lugar de los penales y pasar, por cómo habían desarrollado el partido. Y me salió…esas cosas que te salen instintivamente porque me imaginaba lo que después sucedió. A veces uno tiene esa suerte de poder ver un poco más, y lo había visto. Después tuvimos la suerte de reincorporar a Sebastián, que está claro que iba a ser un salto de calidad tremendo, y evidentemente nos llevó a lo que iba a pasar posteriormente.
-Está claro que es historia que luego consiguieron el título. Pero si pasaban a semi, con Verón habilitado, eran campeones de la Copa (luego San Pablo pasó la semi contra Chivas con un cómodo global de 4-0 y perdió la final con Inter)?
-Nunca se sabe. La verdad es que uno nunca tiene la seguridad de que por tener a los mejores vas a ganar. Pero, repito, había una idiosincrasia en el equipo y un arraigo a lo que le transmitimos en ese mes y pico que nos preparamos para competir, que estábamos muy fuertes. Y yo creo que hay veces que las situaciones se generan: pudimos encontrar al mejor Angeleri en el lateral derecho, los centrales el Flaco (Alayes) y el Tano (Ortiz) que volaban. En el lateral izquierdo teníamos una fiera en ese sector (Pablo Álvarez). Y en el medio ni hablar…éramos un equipo con variantes de todo tipo. Todos me decían, Sosa esto…Sosa lo otro…Y yo me decía: “Sosa tiene que jugar en algún lado, le tengo que encontrar una posición”. Y por suerte le encontramos esa posición a un costado a la derecha. Y con el Chino Benítez, Galván, Sebastián, Braña… ¡qué equipazo era por favor! La verdad me que lo recuerdo, y veo todos jugadores con un potencial que pudimos sacárselos. Yo creo que lo más grande de los entrenadores es poder sacar a los futbolistas más de lo que tienen. Y en esa historia linda que pasamos, con la ayuda del Profe (Ortega), Nelson (Vivas), Pablo Vercellone, Pepe Pasques, y todos los chicos con los que pudimos compartir el cuerpo técnico, en todo ese recorrido tuvimos la suerte de sacarle el 120 a cada uno.
-El equipo cambió la mentalidad. Hasta ese momento los equipos no se planteaban salir campeón.
-Y yo creo que se encaminó. Ellos se dieron cuenta que había una gran posibilidad. Que el trabajo estaba direccionado a ganar, y nos lo creímos. Aún con las dificultades que tuvimos que recorrer, las dificultades en el final en aquel partido con Argentinos en donde parecía (lo acentúa) que todo estaba perdido…y yo estaba más ilusionado que nadie!! Porque pagaría para haber llegado a ese momento faltando tan poco para terminar la liga…Y no se…sabía, lo sabía, lo sentía que íbamos a poder llegar a una final. La final todos la vieron. Partido para la historia. Atravesamos un inicio muy fuerte de Boca con su seguridad, con esa seguridad de equipo ganador que tiene…Y Estudiantes con un equipo con una hombría, una personalidad, una determinación, un juego, para afrontar ese segundo tiempo con un sistema que terminamos usando el 3-4-2 si no me equivoco. Y la verdad que pudimos llevar al Club a un lugar que era el que se merecía. La gente que estuvo anteriormente había hecho un grandísimo trabajo para preparar a un grupo que tuve la suerte de agarrar en el momento justo para aprovechar el trabajo de los entrenadores pasados. Porque había una cantera, una juventud, una edad maravillosa…y eso no tiene precio.
El estilo, la gestión y “Sebastián es ganador”
-Ese equipo era tuyo. Pasado el tiempo, en el repaso, se distingue tu injerencia en ese equipo. Se perfiló un estilo de juego que luego no fue del club, sino un estilo Simeone, de ataque y cuchillo entre los dientes.
-Teníamos un estilo que sabíamos lo que queríamos. Mirábamos a los jugadores que teníamos y sabíamos que lo podíamos hacer. Teníamos un gran trabajo físico que nos permitía desarrollar el Profe (Oscar Ortega), y teníamos una gran capacidad en la gestión. Creo que a veces pasa desapercibida, pero la gestión emocional es grandísima, y pudimos gestionar en todos los órdenes. A los chicos que jugaban menos tenerlos siempre prontos para que puedan participar. Pero sobre todo la cabeza. La cabeza era atacar. Sabiendo que teníamos una fortaleza defensiva muy fuerte. Si nos juntábamos, si apretábamos al rival. Si lo dejábamos venir para poder contragolpear. Tuvimos un Pavone increíble. Un Pavone total. Calderón era un técnico adentro del campo. Tuvimos suerte… porque teníamos tipos como Alayes, Ortiz, Andújar, Sebastián (Verón), Braña… Tipos que entienden, que interpretaron perfectamente lo que queríamos de nuestro juego.
-¿Seguís teniendo relación frecuente con ellos?
-A veces me cruzo con alguno, sí. Y nos escribimos con un montón de chicos, también. Insisto, esa gestión quedará. Siempre se dice que los grupos son determinantes, y no tengo ninguna duda que aquel grupo fue exquisito. Muy bien llevado. La adaptación de Sebastián a ese grupo fue como es él: ganador. Los compañeros lo ayudaron también a que él pueda desplegar toda su sabiduría y todo su talento, y evidentemente con un grupo fuerte, y un estilo definido, con un trabajo preparado y una cabeza que quería devolver a Estudiantes de La Plata a los mejores lugares, logramos conseguir todo lo que se consiguió.
Como aquel Estudiantes, el Atlético de Madrid tiene su sello
-Tenés ya muchos años de entrenador, y no queda duda que ese sello se lo imprimiste después al Atlético Madrid. Si te hubieras quedado, ¿podría haber pasado algo parecido con ese Estudiantes?
-Y si me hubiera quedado… nunca se sabe en el fútbol que podría haber pasado, pero prefiero siempre acordarme de lo que viví. De lo que pasé… quedará para toda la historia no tengo ninguna duda que como entrenador para mí Estudiantes de la Plata fue algo diferente. Seguro ese año y medio es difícil de olvidar, al menos para mí, muy difícil. Era un equipo brutal. Y la verdad que va a quedar para siempre en mi memoria todo ese tiempo que pasamos, la primera temporada sobre todo, en el recuerdo para toda mi vida.




