El Gigante de Alberdi fue el escenario de una jornada cargada de máxima tensión en el Clausura, donde Belgrano acariciaba un triunfo clave frente a Barracas Central. Lucas Passerini había firmado una actuación consagratoria al marcar los dos goles del conjunto cordobés, encarrilando una victoria que parecía segura para los intereses del Pirata en los puestos de vanguardia.
Sin embargo, el trámite dio un giro drástico en el tramo final del compromiso cuando el árbitro Bryan Ferreyra dio un minuto más de adición tras cumplirse los cinco minutos iniciales otorgados. En esa prórroga agónica, el Guapo aprovechó un tiro de esquina para decretar el empate 2-2 definitivo por intermedio de Nicolás Demartini, desatando la bronca inmediata dentro del campo de juego.
Apenas se escuchó el pitazo final, la cancha se convirtió en un hervidero de reclamos y empujones hacia la terna arbitral. El propio Passerini debió ser frenado y apartado por su director técnico, Ricardo Zielinski, en medio de gritos que reflejaban la frustración de todo el plantel por la manera en que se escapó la victoria sobre la hora.
Passerini y otro bombazo contra los arbitrajes
Ante los micrófonos, el atacante no se guardó nada y dejó declaraciones muy filosas contra el arbitraje del fútbol argentino. “Se jugó hasta que lo empate Barracas”, sentenció con evidente enojo ante las cámaras, agregando que el plantel se “rompe el lomo” trabajando para sufrir este tipo de fallos que generan muchísima impotencia.
Con este amargo resultado, Belgrano se ubicó en la quinta colocación de la tabla con 23 unidades, postergando su ansiada clasificación. El episodio caldeó aún más el clima generalizado en torno a los desempeños arbitrales de la fecha, dejando secuelas profundas.


