Con el paso de los meses el segundo semestre ha ido dejando atrás al primero, y todo lo que pasó en él ha sabido quedar lejos en el tiempo. Sin embargo, fue este año cuando Guido Carrillo la rompió en torneo y Copa Libertadores para ganarse su venta al exterior.
El atacante Albirrojo fue protagonista del mercado invernal, al ser transferido al Mónaco de la liga francesa en una gran suma de dinero, que sirvió para continuar con la política experimentada por el club en los últimos años a la hora de vender jugadores.
El año anterior había sido una gran muestra, ya que otros tres valores juveniles del club se habían ido con destino a Europa: Gerónimo Rulli hacia La Liga para jugar en Real Sociedad, Joaquín Correa al Calcio para vestir los colores de Sampdoria y Jonathan Silva hacia el Sporting de Portugal.
Con una gran primera mitad del año en la que la Libertadores le sirvió de vidriera, Carrillo anotó 13 de los 30 goles que convirtió Estudiantes en el primer semestre, 7 en Libertadores, 4 en Primera y 2 en Copa Argentina. Así, se despidió con todos los honores.


