Otra vez Estudiantes quedó en deuda. Ya eliminado de los playoffs, el Pincha tenía el objetivo de cerrar el Clausura con un triunfo pero apenas le alcanzó para un empate. El Pincha no logró meterle presión a sus rivales directos en la tabla anual y ahora deberá esperar varios resultados y que se liberen cupos más arriba.
El León fue el equipo que mostró ser durante todo el campeonato. A pesar de jugar con casi todos sus titulares, a excepción de Carrillo y Baltasar Rodríguez, el equipo de Medina presentó su versión más opaca, la misma que lo caracterizó durante todo el semestre en el plano local.
Lejos estuvo de ser un equipo aguerrido y comprometido como lo es en el plano internacional. Casi desmotivado por este tipo de partidos, transitó el desarrollo del encuentro más de lo que se lo apropio, dejando pasar así una gran chances de despedirse del certamen con una alegría y casi con un pie asegurado en la Sudamericana 2027.

En líneas generas el nivel estuvo por debajo de la media y ninguno de los futbolistas logró mostrar algo de rebeldía o desequilibrio. Una monotonía que preocupa pensando en las próximas dos finales que deberá jugar el equipo de Medina, ya que esta vez, a diferencia de otros partidos irregulares, jugó descansado y con mayoría de titulares.
No dio la talla pero igualmente su año no termina. Fuera de los playoffs, complicado en la clasificación a las copas 2027 pero con dos finales en el horizonte que mantienen a los hinchas expectantes. Primero será la Supercopa Internacional ante Independiente Rivadavia y luego, el plato fuerte, la Copa Libertadores ante Palmeiras.
Restará esperar qué Estudiantes sale a la cancha en el Gigante de Alberdi y qué Estudiantes sale a la cancha en el Estadio Centenario en Montevideo. Si es el que enfrentó a Talleres y el que mostró ser durante gran parte del Clausura, está en problemas; pero sí es el que mostró valentía, orgullo propio y personalidad en el Maracaná, la ecuación es otra. Está en sus manos.


