Hay fechas que en Estudiantes no necesitan demasiadas explicaciones. El 16 de octubre es una de ellas. Y desde ahora también lo será para Joaquín Correa, aunque por un motivo mucho más íntimo. El Tucu fue papá de Leonardo, su hijo junto a Chiara Casiraghi, y el nacimiento tuvo una de esas coincidencias que parecen escritas especialmente para alguien formado en la cultura del Pincha: ocurrió exactamente 58 años después de la conquista más grande de la historia de Estudiantes, la Copa Intercontinental de 1968 en Old Trafford.
Leonardo nació en el Sanatorio Otamendi y convirtió una fecha histórica en una jornada todavía más especial para Correa y su familia. Porque mucho antes de recorrer Europa, vestir la camiseta de la Selección Argentina y construir su carrera en la elite, el atacante nació futbolísticamente en Estudiantes. Y justamente el día elegido por su hijo para llegar al mundo coincide con aquel que ocupa un lugar único en la memoria albirroja.

Fue el 16 de octubre de 1968 cuando el equipo de Osvaldo Zubeldía terminó de escribir en Manchester una página que quedó para siempre. Estudiantes había ganado 1-0 la ida en La Plata con gol de Marcos Conigliaro y llegó a Old Trafford para defender aquella ventaja frente al Manchester United. El empate 1-1, con tantos de Juan Ramón Verón y Willie Morgan, terminó de consagrar al Pincha campeón del mundo. Cincuenta y ocho años después, mientras esa historia volvía a recorrer las redes y los recuerdos de los hinchas, Correa comenzaba a escribir otra: la de Leonardo.
La noticia generó inmediatamente una catarata de mensajes para la pareja. Juan Musso y Oriana Sabatini estuvieron entre quienes hicieron llegar sus felicitaciones, al igual que varios futbolistas ligados a Estudiantes, donde el Tucu conserva vínculos y afectos desde aquellos primeros pasos que terminaron llevándolo hacia el fútbol grande.
Hay coincidencias que pueden explicarse apenas como eso, coincidencias. Aunque para alguien criado en Estudiantes resulta difícil no encontrarles otro significado. Leonardo nació el mismo día en el que, 58 años antes, Juan Ramón Verón convertía en Old Trafford el gol que acompañaría al Pincha hacia la cima del mundo. Un 16 de octubre que Correa seguramente ya conocía de memoria y que, desde ahora, tendrá una razón todavía más poderosa para no olvidar.
En paralelo con este momento tan especial fuera de la cancha, Joaquín Correa transita su regreso a Estudiantes después de una extensa carrera en Europa. Desde su vuelta al Pincha, el Tucu acumula 11 partidos, 611 minutos, un gol y una asistencia, números que reflejan un proceso de readaptación en el que todavía busca recuperar continuidad y peso futbolístico dentro de un equipo que lo recibió nuevamente como uno de sus nombres de mayor jerarquía.


