El director de Infobae, Daniel Hadad, que suena como un posible candidato para las elecciones presidenciales del año que viene, explicó su mirada sobre asuntos estratégicos de la Argentina. En una extensa entrevista al aire de LA CIELO, cuestionó aspectos del gobierno de Javier Milei -como sus expresiones violentas o la ventaja que busca obtener de eliminar las PASO- y planteó su propia agenda política.
Al abordar la reforma electoral y las intenciones del Ejecutivo nacional de eliminar o suspender las PASO, Hadad cuestionó la ética de cambiar las normativas en beneficio propio: “Yo entiendo que la ley electoral puede modificarse, sí, por supuesto que sí; lo que no se puede es ‘yo estando en el poder hago un cambio para beneficiarme’. A mí me parece muy poco ético hacerlo así. Hagámosla para las elecciones del 30, donde nadie pueda sospechar cierta ventaja”.
En esa línea, remarcó que suspender la competencia primaria beneficia a los dirigentes tradicionales y frena la renovación: “Cuando digo que es una herramienta que la quieren modificar para favorecer a la casta es que no quieren que entren nuevos jugadores. Lamentablemente parecería ser una medida más propia de la casta que de aquellos que vinieron teóricamente a terminar con la casta”.
A la hora de opinar sobre los ataques del Presidente hacia el periodismo y los opositores en redes sociales, rechazó el uso de las agresiones verbales e instó a recuperar el respeto institucional: “A mí no me gusta la agresión de ningún tipo, no se puede andar insultando. Lo que no se puede es tener el tweet como un arma difamatoria, agresiva, chabacana, escatológica. Perón tenía una frase que decía ‘la violencia de arriba engendra la violencia de abajo’. Si las máximas autoridades del país utilizan esas expresiones, ¿cómo corregís a un pibe de 16 años si dice una brutalidad?”.
En el plano internacional, el empresario analizó la alineación de Javier Milei con la política estadounidense y la influencia de las potencias regionales. “Estados Unidos le pone el ojo en América Latina principalmente a tres países: México por la frontera, Brasil por el tamaño, y la Argentina por historia e influencia. Hoy Milei tiene una relación muy fuerte con el presidente Trump porque encontró un aliado cuando todavía gobernaba Biden; un día tomó un avión, lo vio en el CPAC detrás de un cortinado y eso marcó una relación muy fuerte por la que Argentina es consultada”, explicó.
Sin embargo, advirtió sobre cómo podría reconfigurarse la balanza diplomatica tras las elecciones en el país vecino: “Si Bolsonaro llega al poder en Brasil, la influencia de ese país va a ser mucho más fuerte en su relación con los Estados Unidos que la que tiene hoy”.
Asimismo, observó con preocupación el fenómeno de fragmentación política en el continente: “Hay un fenómeno que está ocurriendo en América Latina y es que nadie reanaliza o reelige; en el resto de los países donde tuvimos elecciones en los últimos dos años ningún partido pudo reelegir y fueron desbancados, en escenarios cada vez más polarizados. No es lógico que la Argentina viva de grieta en grieta; más que pensar cuándo empezó, hay que empezar a ver cómo lo terminamos”.
Con respecto a la educación, Hadad expuso datos preocupantes sobre la alfabetización en el país e hizo un llamado a unificar criterios pedagógicos. “La Argentina siempre fue un ejemplo en materia de alfabetización. En 1997, el primer país destacado era Cuba y el segundo era la Argentina; hoy la Argentina aparece en el puesto 19 de población alfabetizada y mejor está El Salvador. Tenemos un problema grave con la educación”, alertó. Ante esta parálisis, cuestionó la atomización del sistema público: “No parece muy lógico que para 50 millones de habitantes haya que tener 24 ministros de Educación con autonomía para crear la currícula que se le cante. Uno de los consensos básicos e indispensables que debe tener la Argentina es la educación”.
Sobre el debate alrededor de la tecnología, los celulares y la Inteligencia Artificial en el aula, contrapuso el modelo local con experiencias regionales: “En Chile o El Salvador, cuando llega el profesor dice ‘saquen el teléfono’ y entran a un programa educativo para pasar la clase de forma interactiva. Una cosa es usarlo para aprender y otra muy distinta es que mientras la docente explica las invasiones bárbaras el alumno esté en TikTok. El Estado argentino en materia educativa está quedando a años luz”. Sobre episodios de violencia digital con IA en las escuelas, agregó: “Los chicos deberían saber que quien hace eso tiene una sanción o una pena. Debe haber una reglamentación pareja que conozcan docentes, padres y alumnos”.
En relación a la disyuntiva entre privatizaciones y presencia estatal, marcó una postura pragmática respecto a la gestión privada pero tajante en cuanto a las responsabilidades indelegables del Estado. “Una empresa administrada por privados, mientras esté bien supervisada y controlada por órganos del Estado, no me molesta en lo más mínimo; no tengo una posición absolutamente pro ni contra de las privatizaciones. Ahora, hay cosas que el Estado no debe dejar de hacer nunca: la educación básica, la salud, la justicia y la seguridad. A mí me asusta cuando dicen ‘vengo a destruir el Estado’. Si se entiende por no querer una empresa pública podemos discutirlo, pero si alguien quiere destruir a las fuerzas de seguridad, las Fuerzas Armadas, el hospital o la escuela pública, ahí me pongo de la vereda de enfrente”.
Por último, al ser consultado sobre la baja de la edad de imputabilidad penal y la realidad del delito, consideró que debe haber sanciones acordes a la madurez de la época: “Hoy una persona de 15 años está mucho más informada y sabe dónde está el bien y el mal. Si judicialmente se prueba que alguien de 15 años cometió un homicidio, ya sabe que no está bien y que por una acción mala hay que pagar una pena. Si las cárceles no están preparadas, lo que hay que hacer es mejorar los establecimientos penitenciarios y no evitar la sanción”.
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