Franco Colapinto volvió a sufrir un abandono en Singapur. Y esta vez, en la carrera principal. Cuando transitaba la vuelta 31 de las 62 previstas en el circuito callejero de Marina Bay, el argentino sufrió un problema mecánico que lo obligó a detener su Alpine en una zona de escape y ponerle punto final a una competencia en la que había conseguido avanzar desde el 15° hasta el 14° puesto. Un desenlace frustrante para el pilarense, que ya había quedado fuera de la Sprint del sábado por otra falla del auto.
La carrera del domingo había comenzado con una señal positiva. Colapinto largó 15°, ganó una posición en los primeros metros y se acomodó 14°. Sin embargo, el ritmo de George Russell, que venía remontando desde el fondo con su Mercedes, lo obligó a retroceder una ubicación en la séptima vuelta.
Franco no tardó demasiado en reaccionar. En el giro 11 consiguió superar a Arvid Lindblad y recuperó el 14° puesto, aunque las dificultades para avanzar en un circuito de pocas oportunidades de sobrepaso lo mantuvieron lejos de la zona de puntos.

El argentino logró sostenerse en carrera mientras por delante Max Verstappen dominaba la competencia. Incluso atravesó sin inconvenientes el período de Virtual Safety Car provocado por el abandono de Gabriel Bortoleto, cuyo Audi había sufrido un problema en la caja de cambios.
Sin embargo, cuando la carrera se acercaba a su mitad, llegó el golpe definitivo. El Alpine volvió a fallar y Colapinto debió apartarse de la trayectoria para detener el monoplaza. No hubo choque ni maniobra que explicara el abandono: fue un desperfecto mecánico cuya causa específica todavía no había sido determinada.
Un fin de semana marcado por los problemas de Alpine

La frustración tuvo un antecedente inmediato. El viernes, Colapinto había mostrado señales alentadoras en la clasificación para la Sprint: terminó 11°, a apenas 94 milésimas de Pierre Gasly, y quedó muy cerca de avanzar a la SQ3.
Pero el sábado, en una carrera corta condicionada por la lluvia y los accidentes, el argentino sufrió el primer golpe. Había largado desde la 11ª posición y perdió dos lugares en el inicio, hasta que su Alpine se detuvo durante la cuarta vuelta, mientras el pelotón circulaba detrás del Safety Car. El equipo identificó una falla en el sistema de almacenamiento de energía y reemplazó el componente antes de la clasificación.
La qualy tampoco le permitió recuperar las buenas sensaciones. Después de cerrar una Q1 prometedora en el noveno lugar, el rendimiento del A526 se desplomó en la Q2. Colapinto perdió adherencia trasera, tuvo dificultades para controlar el auto y hasta rozó el muro en su último intento.
“Fue un desastre, de los peores balances que tuve en mucho tiempo”, reconoció el argentino, desconcertado por la diferencia de comportamiento entre ambas tandas. Terminó 16°, aunque la penalización a Russell le permitió avanzar al 15° cajón de largada. Como contrapartida, Gasly consiguió clasificarse séptimo.
El domingo aparecía como una oportunidad para dejar atrás esas dificultades y recuperar terreno. Pero la historia volvió a repetirse, esta vez después de 30 vueltas completadas. Dos abandonos en dos carreras durante el mismo fin de semana, ambos por problemas técnicos, terminaron por transformar el paso de Colapinto por Singapur en una experiencia para el olvido.


