Fue una jugada que tuvo de todo. Un desborde, una mano que el árbitro no advirtió pese a estar frente a la acción, una expulsión en medio de las protestas y una intervención del VAR que terminó cambiando la historia. Estudiantes encontró el 2-2 ante Central Córdoba gracias a un penal que Edwuin Cetré generó y convirtió, aunque antes hubo una secuencia cargada de tensión.
Todo comenzó por la izquierda. Cetré encaró a Martínez, le ganó el duelo individual y lo superó en velocidad para quedar en posición de remate. El colombiano buscó el segundo palo, pero su disparo encontró un obstáculo inesperado: la mano izquierda de Alejandro Maciel. La pelota se desvió y terminó en el córner.
Lo llamativo fue que Andrés Gariano, ubicado de frente a la jugada, no advirtió la infracción. Su decisión desató las protestas de los futbolistas de Estudiantes y también del banco de suplentes. Y en medio de ese clima caliente se produjo otro episodio determinante: el árbitro expulsó a Alexander Medina, quien reclamaba por la mano que inicialmente había pasado inadvertida.
Pero la historia todavía tenía otro capítulo. Desde el VAR convocaron a Gariano para revisar la acción y el juez se dirigió hacia la pantalla. Allí pudo observar lo que no había detectado en vivo: el remate de Cetré había impactado claramente en la mano izquierda de Maciel.
Después de analizar las imágenes, Gariano modificó su decisión y anunció el penal. Sin embargo, su explicación tuvo una particularidad: señaló que la pelota había dado en la mano del defensor, aunque en una “posición involuntaria”. Por ese motivo sancionó la infracción, pero decidió no mostrarle ninguna tarjeta al futbolista de Central Córdoba.
Con la decisión tomada y Medina ya expulsado, llegó el turno de ejecutar. Edwuin Cetré asumió la responsabilidad y convirtió el penal del 2-2. El colombiano cerró así una jugada que había iniciado con su desequilibrio individual y que terminó con Estudiantes celebrando un empate después de una intervención decisiva del VAR.


