La expulsión lo sacó del banco, pero no del partido. Alexander Medina vivió un cierre de primer tiempo caliente ante Central Córdoba, en Santiago del Estero. Y después de ver la tarjeta roja de Andrés Gariano, debió trasladarse a uno de los palcos para seguir las alternativas del encuentro. Con un handy en la mano, continuó en contacto con su ayudante de campo para transmitir indicaciones.
Todo había comenzado con una jugada que desató la furia del Cacique. Edwuin Cetré había desbordado y sacado un remate que impactó en la mano izquierda de Alejandro Maciel, pero Gariano, pese a estar de frente a la acción, no advirtió la infracción y sancionó córner. Una decisión que hizo estallar al entrenador de Estudiantes.
Medina saltó del banco y fue directamente a reclamarle al árbitro. Lo hizo con tanta vehemencia que Gariano no dudó en mostrarle la tarjeta roja, incluso antes de acercarse a la pantalla para revisar la jugada a instancias del VAR. En ese momento, Central Córdoba todavía ganaba 2-1 y el Pincha necesitaba recuperar la igualdad antes del descanso.
La revisión terminó por darle la razón al entrenador: el juez observó el contacto de la pelota con la mano del defensor santiagueño, sancionó penal y Cetré lo transformó en el 2-2. Sin embargo, el fallo favorable no modificó la situación del uruguayo, quien ya había sido expulsado.
Por eso, Medina debió seguir el partido desde las alturas. Y la imagen fue elocuente: con la mirada fija en el campo de juego, el handy cerca de la boca, el técnico buscó mantenerse conectado con lo que sucedía abajo. Aunque no podía estar junto a sus futbolistas, encontró la manera de hacer llegar sus indicaciones.
De todos modos, no es la primera vez que el Cacique pierde los estribos y termina expulsado. Ya le había ocurrido sobre el final del encuentro entre Estudiantes y San Lorenzo, cuando se puso cara a cara con el árbitro Sebastián Zunino. Y también había visto la roja a fines de abril, en un tenso partido contra Flamengo, después de ingresar al campo de juego en medio de la calentura del encuentro.
Esta vez, el motivo fue un penal que finalmente existió y que terminó permitiéndole a Estudiantes alcanzar el empate. Pero para Medina tuvo un costo: otra expulsión y la obligación de dirigir desde un palco, con un handy como principal herramienta de comunicación.


