Allá cuando inició el camino de Gimnasia en el Torneo Clausura, aquel 24 de julio con la derrota 2-1 ante Racing en Avellaneda, el panorama era muy oscuro. El equipo de Ariel Pereyra no sólo comenzó cayendo, sino que además perdió a su goleador y referente de área. Marcelo Torres se lesionó y feo en aquel penal que Facundo Cambeses le contuvo. El saldo, un desgarro grado 3 en el isquiotibial derecho nada menos que en la primera jornada del certamen y el artillero afuera de las canchas por más de un mes y medio.
Ante ese panorama, el Lobo se vio obligado a salir al mercado buscando un reemplazante, el cual encontró en Agustín Colazo. Sin lugar en el Unión de Santa Fe de Leonardo Madelón, el nacido en Río Segundo, Córdoba, armó su bolso y llegó al Mens Sana buscando los minutos que no tendría en el Tatengue. Y rápidamente comenzó a pagar. Con días de entrenamiento, ingresó en la visita a Aldosivi en Mar del Plata y terminó anotando el parcial 2-0. En esa oportunidad, ocupó el lugar de otro lesionado, Jeremías Merlo.
Apenas 44 minutos le bastaron para su primer grito en el Mens Sana, lo que le valió la titularidad para el siguiente encuentro en condición de local frente a Barracas Central. Frente al Guapo, Colazo volvió a cumplir. Gran apilada de Nicolás Barros Schelotto por la izquierda, centro preciso de Pedro Silva Torrejón al primer palo, y anticipo del cordobés, de palomita, para el 1-0 segundo después del pitazo del árbitro para el comienzo del segundo tiempo en el Bosque. Segundo grito personal en 90 minutos jugados con la camiseta del Mens Sana.
Tras ello, pasó un breve período de sequía, de cinco cotejos en los que no logró repetir. La caída ante Gimnasia de Mendoza en 60 y 118, donde vio 77 minutos de accción; el 2-1 ante Rosario Central en el Gigante de Arroyito, donde fue suplente y jugó 20 minutos; otro 2-1, ante Tigre en casa, con 22 minutos en cancha; apenas sies en el 1 a 1 ante Argentinos en La Paternal; y 29 frente a Banfield en el Juan Carmelo Zerillo. Salvo ante los mendocinos, siempre ingresando desde el banco.
La racha se cortó el viernes, donde nuevamente tuvo gran impacto en poco tiempo. Fueron 24 minutos de juego ante Independiente Rivadavia de Mendoza, donde le tocó compartir frente de ataque con Agustín Auzmendi y con Marcelo Torres, sus competidores directos, dentro de un Lobo que fue a buscar el empate con todo. Y el mismo llegó, nuevamente, desde los pies del ex Unión. Recuperación de Auzmendi, pase a Franco Torres (otro de los ingresados), y asistencia del Chelo para su gran definición ante Nicolás Bolcato.
De esta manera, el cordobés alcanzó su tercer gol con la camiseta de Gimnasia en ocho encuentros disputados, de los cuales fue titular solamente en dos de ellos: el 2-0 ante Barracas y el 2-3 ante Gimnasia de Mendoza. Y en lo que a minutos refiere, lo logró en 325, lo que da de saldo un festejo cada 109 minutos. Ese promedio lo ubica como el mejor del Tripero, incluso por encima de Auzmendi, quien lleva cinco goles en 11 encuentros y 880 minutos jugados, siendo titular en los 11 (un gol cada 176 minutos).
Además, los gritos del ex Unión y Aldosivi de Mar del Plata representaron puntos importantes para el equipo de Pereyra. Un total de siete, algo vital pensando en el objetivo de clasificación a las copas internacionales del 2027. Fueron tres ante el Tiburón, tres también ante el homónimo mendocino y uno ante el líder de la tabla anual. Impacto tremendo de quien llegó a último momento como alternativa y viene rindiendo con creces dentro de un Lobo que quiere y va por más.
Impacto profundo: los números de Colazo en el Clausura de Gimnasia
- Partidos jugados: 8
- Partidos como titular: 2
- Minutos jugados: 325
- Goles: 3
- Asistencias: –



