Y ahora sí, se desató el conflicto entre Marcos Rojo y Racing. En realidad, todo empezó este martes, cuando Marcos Rojo se acercó a dialogar con Diego Milito para que lo deje salir del club y así poder sumarse a Estudiantes y todo terminó de la peor manera: una fuerte discusión que prácticamente cortó la relación entre ambos. Pues bien, después de ese episodio, el defensor no se presentó a entrenar en la práctica de este miércoles, en Racing. Y su ausencia fue sin aviso.
En definitiva, fue un claro mensaje del defensor para forzar su salida del club y poder sumarse a Estudiantes para las semifinales de la Copa Libertadores y también, incluso, para el torneo Clausura (por el cupo que se genera a partir de la grave lesión de Neves). Ahora, el problema es que la situación entró en un terreno todavía más complicado, que hay que ver cómo termina…
Por lor pronto, después de la fuerte discusión que tuvo este martes con el presidente de Racing, Rojo tomó la decisión de salir del club y al mismo tiempo entendió que le será muy difícil jugar en la Academia de ahora en más. Es más, él mismo tiene la decisión de no jugar más. Porque a la por ahora negativa de Milito (se mostró inflexible), se le sumó el malestar de la gente por sus ganas de querer irse del club en un momento malo, justo cuando él mejor está rindiendo.

Los argumentos de Rojo para salir
El argumento de Rojo también pesa en esta historia: el defensor entiende que tiene la gran chance de volver al club que lo formó, para jugar nada menos que en una semifinal de Copa y con una aceptación del hincha de Estudiantes (por la necesidad ante las suspensiones de González Pirez y Tomás Palacios) que antes no tenía. Y todo, después de que Racing se quedara afuera de su principal objetivo (la Copa Argentina) y sin chances de pelear por otros (lejos en el Clausura y en la tabla anual).
Además, otro factor que expuso el jugador en este conflicto incipiente es que su contrato se vence ahora en diciembre y todavía Racing no le ofreció una renovación. Es decir, le quedan seis partidos para quedar libre. Por eso es que Rojo presiona también para irse, porque sabe que es la gran chance de volver a Estudiantes cuando en su actual club no parece tener señales de continuidad. Aunque al mismo tiempo, la realidad es que Rojo también tiene un vínculo vigente, que firmó y que se comprometió a cumplir, y que en este caso buscaría romperlo.
Pero en definitiva, se trata de una situación en las que ambas partes tienen sus razones válidas y que, de resolverse por las malas, como parece ser el escenario, pueden entrar en un terreno peligroso en el que no se llegue a ninguna solución. A esperar…


