Durante la madrugada de este viernes, un grave desmoronamiento de mampostería puso en jaque el funcionamiento de Casa Sandra Ayala Gamboa, un espacio dedicado al acompañamiento y la asistencia de víctimas de violencia de género.
El incidente ocurrió en el histórico edificio de calle 7, entre 45 y 46, una propiedad que pertenece al Ministerio de Economía de la Provincia de Buenos Aires. El colapso del cielorraso afectó directamente a las oficinas donde la organización realiza sus tareas de contención cotidiana, dejando las instalaciones completamente inutilizables y clausuradas al ingreso.

La situación fue advertida a primera hora de la mañana cuando Nelly Gamboa, madre de Sandra Ayala Gamboa y referente de la lucha contra los femicidios en la región, llegó para comenzar la jornada y se encontró con la imposibilidad física de ingresar a la sede.
Según los testimonios de las trabajadoras del lugar, el desprendimiento del techo se produjo de manera concentrada sobre el escritorio personal de Nelly. Este hecho causó profunda consternación dado que, apenas el día anterior hasta las cuatro de la tarde, el establecimiento se encontraba con plena concurrencia de personas recibiendo asistencia.

Un símbolo de lucha bajo escombros
La Casa Sandra Ayala Gamboa está lejos de ser una oficina pública más; es un sitio con un enorme peso simbólico y social para la comunidad platense. Allí mismo, en febrero de 2007, la joven Sandra Ayala Gamboa fue víctima de un brutal femicidio.
Desde aquel doloroso momento, su madre Nelly inició un incansable camino de exigencia de justicia que decantó en la transformación de ese escenario en un refugio de contención, asistencia y prevención de las violencias por motivos de género en toda la región.

A lo largo de los años, el lugar se convirtió en un faro de referencia local para las mujeres que atraviesan situaciones de vulnerabilidad extrema.
Sin embargo, las denuncias por las precarias condiciones de infraestructura del edificio estatal venían siendo reiteradas ante los organismos competentes. El derrumbe del techo es visto por las damnificadas como el corolario previsible de un abandono institucional sistemático por parte del Estado, que pone en riesgo la seguridad de quienes trabajan allí y de las propias asistidas.
El fantasma del vaciamiento estatal
La principal preocupación de la organización radica en el absoluto silencio oficial. Hasta el momento, ninguna autoridad se comunicó con Nelly Gamboa para coordinar el resguardo de la valiosa documentación y el mobiliario que quedaron atrapados bajo los escombros de mampostería. Tampoco se propuso una reasignación provisoria de un espacio físico alternativo que permita dar continuidad a la atención urgente de los casos de violencia que llegan diariamente.

Desde la organización advirtieron que este colapso se enmarca en un contexto de progresivo vaciamiento del espacio y constantes intentos de desplazar a Nelly Gamboa de su rol.
Si bien aclararon que no afirman una intencionalidad en el derrumbe sin contar con pericias previas, exigen que el Estado bonaerense preserve el lugar del hecho de forma inmediata, garantice una explicación técnica transparente sobre las causas del colapso y otorgue soluciones de fondo.
Entre las demandas urgentes, además de una relocalización digna, se encuentra la restitución de un equipo interdisciplinario por parte del Ministerio de las Mujeres y condiciones laborales seguras con cobertura médica para las trabajadoras.

