En cuestión de horas, Gimnasia saldrá al verde césped del Juan Carmelo Zerillo para medirse con River por la segunda fecha de la Zona B del Torneo Clausura. El equipo de Ariel Pereyra no tuvo un buen estreno ante Racing en Avellaneda, de donde se trajo una dura derrota y la mala noticia de la lesión de Marcelo Torres. Sin embargo, lo del Millonario no dista demasiado de lo dicho. Los de Eduardo Coudet cayeron frente a su gente ante Barracas Central por 1 a 0, y hubo reproches para los jugadores y cuerpo técnico.
De hecho, el Millonario se encuentra inmerso en una crisis que data desde hace tiempo, y que parece seguir profundizándose con el correr de los días. Y es que además del 0-1 ante el Guapo en el Monumental, ya quedó eliminado de la Copa Argentina en instancia de 16avos de final frente a Aldosivi de Mar del Plata, equipo que había ganado un único partido en todo el 2026: precisamente por los 32avos de final de dicha competición.

Ni los refuerzos de renombre, como el caso de Nicolás Otamendi y Ángel Correa, nada menos que dos campeones del mundo, sumaron paz a una institución que desde hace tiempo no la tiene. Pese a los triunfos rápidos, Coudet no ha logrado meterse en un hincha que viene de reproche y reproche y que se hace escuchar cada vez más. Los habituales cánticos que suenan desde los cuatro costados del Antonio Vespucio Liberti, un claro ejemplo de ello.
Pese los millones invertidos en cada mercado, varios de ellos hoy por hoy apartados en el predio de Cantilo por decisión del nuevo cuerpo técnico, River no despega. La final del Torneo Apertura perdida ante Belgrano de meses atrás aún resuena y carga sobre un plantel que en este momento no tiene ni resultados ni rendimientos. Además, algunas determinaciones distan del sentido común, como el hecho de haber realizado una pretemporada en Alicante con apenas 15 jugadores de campo.

Tras ello llegaron nuevos golpes en el mercado, que hoy por hoy parecen más manotazos de ahogado que otra cosa. Lo dicho con Otamendi, que llegó a la institución se puso la camiseta y pasó a ser el capitán del 11. Gonzalo Montiel, por caso, regresó tras no haber podido completar ningún partido del Mundial 2026 por un tema físico y rápidamente saltó a la cancha para ocupar el lateral derecho. Correa, con horas en el club y sólo unos minutos de entrenamiento, directo a intentar dar vuelta la historia ante Barracas.
En el medio de todo eso, la salida de la noche a la mañana de Juan Fernando Quintero, quien disparó fuerte contra el entrenador y dejó entrever una interna, ya que según sus palabras había arreglado sus días de licencia tras la cita ecuménica directamente con el presidente, Stéfano Di Carlo. Todo dentro de un contexto sin respuestas adentro de la cancha y con muchos frentes incómodos abiertos. Un panorama que Gimnasia necesariamente tendrá que intentar aprovechar.


