Mientras La Cámpora mantiene a Cristina Kirchner como el eje ordenador de la estrategia electoral del peronismo, el kicillofismo comenzó lentamente a a dar una señal distinta: discutir y oponerse a la agenda política de Javier Milei en clave de un eventual regreso al poder del peronismo en 2027.
El cambio no pasa por una nueva proyección presidencial de Axel Kicillof —una opción instalada desde hace tiempo— sino por el tono que adoptaron en los últimos días algunos de sus principales dirigentes, que empezaron a plantear qué decisiones revisaría y qué políticas impulsaría un futuro gobierno peronista.
La señal más explícita llegó este miércoles de boca del ministro de Gobierno bonaerense, Carlos Bianco. Al cuestionar el proyecto que este jueves debatirá el Senado para eliminar las restricciones a la compra de tierras rurales por parte de extranjeros, el funcionario sostuvo que la iniciativa representa una “entrega del territorio nacional” y dejó una definición con proyección política: “El gobierno peronista que va a gobernar desde diciembre de 2027 va a revisar esta disposición de entrega del territorio nacional” dijo.
No pareció una frase aislada. En el mismo mensaje, Bianco argumentó que la mayoría de los países regulan la adquisición de tierras por extranjeros por razones vinculadas a la soberanía, los recursos naturales y la seguridad estratégica, y contrapuso esa tendencia con la política impulsada por la administración de Javier Milei.
De la crítica a un mensaje en prospectiva
A la definición de Bianco se sumó pocas horas después el exintendente de Avellaneda, Jorge Ferraresi, uno de los dirigentes más cercanos a Kicillof, quien también asoma como uno de los posibles candidatos del oficialismo provincial para la gobernación.
Al reunirse con un grupo de jubilados que todos los miércoles protestan contra el gobierno de Milei- uno de los emblemas de la lucha contra el ajuste- escribió: “En nuestro gobierno habrá acciones concretas para mejorarles la vida a nuestros jubilados y jubiladas”, antes de enumerar una serie de compromisos como la recuperación de haberes, el acceso a medicamentos, mejoras en la cobertura de salud y políticas de recreación. “El camino es con Axel Kicillof” sintetizó.
Las dos intervenciones muestran un incipiente cambio de registro. Ya no se limitaron a cuestionar decisiones del Gobierno nacional o a proyectar al gobierno provincial de Kicillof como un escudo ante esas políticas sino que empezaron a delinear cuáles serían las prioridades de una futura gestión peronista.
El giro también se enlaza con otras definiciones recientes de Bianco sobre el escenario electoral. Días atrás, el ministro había planteado que el peronismo debía llegar a las elecciones presidenciales de 2027 con un único candidato para enfrentar a una derecha que, según su análisis, también competirá unificada. “Si hay algún sector que plantea que el campo popular tiene que ir dividido es porque quiere perder”, advirtió entonces, al tiempo que defendió las PASO como el mejor mecanismo para ordenar la competencia interna.
Otra prioridad para La Cámpora
El enfoque del kicillofismo contrasta con la estrategia que mantiene La Cámpora. Este miércoles, el presidente del bloque de Unión por la Patria en la Cámara de Diputados bonaerense y uno de los dirigentes más cercanos a Máximo Kirchner, Facundo Tignanelli, ratificó la estrategia de ubicar a Cristina Kirchner en el centro de la discusión política y electoral.
“El fallo que condenó a Cristina Kirchner y le impide ocupar cargos públicos está viciado por donde se lo mire”, sostuvo a Infobae. “Existe una voluntad del pueblo argentino de votar a Cristina” opinó y consideró que hasta que esa situación no se revierta cualquier candidatura del peronismo estará condicionada.
En esa línea, volvió a definir a la expresidenta como “la síntesis para ir a enfrentar a Milei”, alimentando las especulaciones sobre la posibilidad de una candidatura simbólica que encabece una boleta aunque no pueda asumir.
Las declaraciones de las últimas dejaron al descubierto prioridades diferentes dentro del peronismo. Mientras La Cámpora sigue ordenando la discusión alrededor de la situación judicial y política de Cristina Kirchner, el entorno de Kicillof comenzó lentamente a incorporar otro elemento al debate: anticipar qué haría un eventual gobierno peronista si logra regresar a la Casa Rosada en diciembre de 2027.
En un espacio que hasta hace poco insistía en que el 2026 no era un año de definiciones, el cambio de registro empieza a ser visible y busca calmar los reclamos en torno a la falta de un programa político nacional.

