El gobierno nacional de Javier Milei le renovó el contrato de concesión a Jan de Nul N.V. para el mantenimiento de la hidrovía del Río Paraná y del Río de La Plata. La licitación estuvo plagada de irregularidades, denuncias penales y pedidos de informe, pero la administración libertaria la sostuvo hasta el final. En la provincia de Buenos Aires le salieron al cruce.
Este lunes, en conferencia de prensa, el ministro de Gobierno bonaerense, Carlos Bianco, sostuvo que el proceso licitatorio “parece bastante amañado para que gane una empresa en particular”. Cabe recordar que la compañía de capitales belgas ya tenía la concesión de la infraestructura de navegación y con esta licitación se garantizó el negocio por otros 25 años.
Tras dar una lista de las irregularidades en el trámite, el funcionario de Kicillof criticó la “falta de visión estratégica” del gobierno nacional. En concreto, porque “en ningún momento de la licitación se tiene previsto el dragado del Canal Magdalena” lo que implica que todos los barcos provenientes del Paraná tendrán que seguir pasando por Uruguay para salir al océano Atlántico.

Según Bianco, esta decisión perjudica a Argentina y facilita que otros países y empresas hagan negocios. “Ponemos el Río Paraná, ponemos el Río de La Plata y los demás hacen los negocios“, dijo antes de leer un fragmento del cuento Ese hombre en el que Rodolfo Walsh cuenta una cita que tuvo con Juan Domingo Perón en Puerta de Hierro.
Un empresario americano fue a Brasil, donde querían comprar petróleo; fue a Kuwait: querían vender petróleo; a Grecia: les propone transportar petróleo. Armó el negocio, se quedó con la mitad. Los otros le peguntaron: ¿Pero usted qué pone?
-¿Cómo qué pongo?-, dijo el empresario -dice el Viejo-. -Yo pongo el Atlántico.
En este caso puntual, se trata de ríos operados, mantenidos y dragados por una empresa de capitales extranjeros. De compañías transnacionales exportando cereales, aceites y harinas. De cargas que bajan de Brasil, Bolivia y Paraguay en barcazas paraguayas, trasbordadas a buques graneleros que también son de empresas privadas. Y de barcos que tienen que pasar por Uruguay para llegar al Atlántico.
“Esta es otra de las cuestiones que seguramente un gobierno peronista en 2027 se va a tener que dedicar a revisar”, sentenció Bianco.

