Este fin de semana largo, en el corazón de la provincia de Buenos Aires, el folclore, el fuego del Campo y las tradiciones se hicieron presente con las fiestas que iluminaron las localidades rurales, dejando al frío invierno en un segundo plano.
En la localidad de Plá, partido de Alberti se realizó la Fiesta de la Carneada Tradicional y Kermesse de Campo, a 11 km de la Ruta Nacional Nº 5 se celebró la tradicional festividad que reivindica las costumbres de Campo, las danzas tradicionales y un paseo que recibió a turistas de toda la provincia.

La fiesta popular tuvo lugar en el predio junto a la estación de trenes, hoy Centro Cultural, que decoran un escenario típico de las localidades del interior con una importante arquitectura de época donde se realizaron actividades culturales, hubo danzas folclóricas y shows que acompañaron la demostración en vivo de una Carneada tradicional.
Para los turistas y locales que se acercaron pudieron disfrutar del día de campo con paseos gastronómicos, ferias y artesanos de la región.
Fiestas patrias
Muy cerca de Alberti, a 80 kilómetros, el predio de la Sociedad Rural de Saladillo el eco del sapucais tiñó los 5 días festivos que tuvo la ciudad.
En una intensa jornada de identidad criolla, unas 20.000 personas disfrutaron del evento que es motor económico y cultural para Saladillo. En el predio, el humo de los costillares al asador, el locro y las empanadas fueron el plato principal para paisanos que desde distintos puntos del país se hicieron cita en la localidad bonaerense.
Cinco días de coraje y guitarras
Distintas generaciones disfrutaron de acampar, fogones y de los espectáculos folclóricos que empezaron el día 5. El campo de jineteada fue, como siempre, el imán de las miradas, cada categoría, mechada con la destreza de las pruebas de riendas y las pialadas que exigen el oficio campero más fino.
El impacto en Saladillo fue total, con hoteles colmados, restaurantes trabajando al límite y un paseo de artesanos, plateros y emprendedores que vendieron toda su producción, la fiesta demostró que la tradición también es un motor de desarrollo local.

El orgullo del fundador: de 300 personas al reconocimiento nacional
Esta edición tuvo un sabor especial y nostálgico. Para Oscar Raúl Laforcada, creador e impulsor de esta patriada, el reencuentro con su público se dio con un galardón histórico bajo el brazo. En mayo pasado, en el Cabildo de Buenos Aires, fue distinguido como “Prócer de la Cultura Federal” por su incansable labor de más de tres décadas promoviendo el patrimonio criollo. Hace 32 años, la primera edición reunió a menos de 300 personas. Hoy, convertido en un proyecto familiar donde su esposa Marisa y sus hijos Lara, Luna y Catriel se cargan al hombro la logística junto a un gran equipo, las Fiestas Patrias de Saladillo ya juegan en las grandes ligas del calendario turístico e invernal de la provincia.
En tiempos de pantallas e hiperconexión, ver a jóvenes luciendo con orgullo sus boinas, participando de un torneo de truco o sumándose a un gato o una chacarera, confirma que el folklore bonaerense no es cosa del pasado, las raíces siguen firmes, profundas y listas para el siguiente encuentro bonaerense.

