El mundo Estudiantes siguió en la noche del jueves lo que iba a ser un gran partido entre Independiente Medellín y Flamengo por el Grupo A de la Copa Libertadores, clave para las aspiraciones de los de Alexander Medina en la zona, pero solamente se disputaron un puñado de segundos y todo fue cancelado.
La determinación de la Confederación Sudamericana de Fútbol se dio por los graves incidentes entre el núcleo más duro de los hinchas del Poderoso con efectivos policiales, arrojando además pirotecnia al campo de juego e incendiando algunas butacas en una de las cabeceras.
Una vez conocida la decisión de la Conmebol, el director deportivo del Fla, José Boto, salió con los tapones de punta y le pidió al organismo que los tres puntos queden a favor de ellos. “Comunicar que Conmebol ha decidido suspender el partido. El partido está suspendido, un expediente será abierto. Como es obvio, esperamos ganar estos tres puntos, porque la responsabilidad no es nuestra, los reglamentos son claros”, señaló.

Tras ello, el hombre fuerte del Mengão profundizó en su idea y manifestó que no hubo garantías para que se desarrolle el juego de forma normal. “No se garantizó la seguridad. El propio presidente, que al principio quería jugar a puerta cerrada, hizo salir a todos los saboteadores y reconoció que no había condiciones de seguridad, ni dentro ni fuera del estadio”, expresó.
Finalmente, felicitó al ente del fútbol sudamericano por cancelar el juego, debido a que había que preservar la integridad de los jugadores. “Esas condiciones de seguridad no fueron reunidas, por eso la decisión de Conmebol parece más correcta, porque por encima de todo está la seguridad y la integridad física de las personas”, sentenció.
El pedido de Flamengo también se respalda en un antecedente reciente, que es lo que sucedió entre Colo-Colo y Fortaleza el año pasado, por la fase de Grupos. Los hinchas chilenos invadieron el campo, el encuentro se suspendió y la Conmebol castigó con dureza al Cacique.

