Este viernes, Axel Kicillof iniciará una nueva etapa dentro del peronismo provincial al asumir formalmente como presidente del PJ bonaerense, en reemplazo de Máximo Kirchner.
Se trata de un cargo que no buscó inicialmente. Por el contrario, el gobernador llegó a la conducción del Partido como la síntesis natural (u obligada) ante las dificultades de las distintas tribus internas para acordar un candidato de unidad.
Su designación fue empujada incluso desde el propio kirchnerismo y con un objetivo evidente: frenar las aspiraciones de Verónica Magario, quien buscaba posicionarse de cara a la disputa por la sucesión en 2027.
En ese marco, Máximo Kirchner no objetó los planteos del kicillofismo y acordó ceder la conducción del PJ a cambio de quedarse con la presidencia del Congreso partidario, un órgano que tendrá a su cargo la conformación de los frentes electorales.
Se trató de un esquema de unidad precario para un organismo que en los últimos años estuvo lejos de ejercer un rol de conducción política y se asemejó más a un sello de goma. El entendimiento sirvió apenas para evitar una interna, en medio de un escenario social y económico crítico, que ya genera cuestionamientos hacia un peronismo con dificultades para articular una alternativa sólida frente a Javier Milei.

Como era de esperarse, las tensiones entre el Movimiento Derecho al Futuro (MDF), alineado con Kicillof, y La Cámpora emergieron en otros terrenos. Esas diferencias asomaron en un puñado de contiendas locales y se trasladaron especialmente a la Legislatura bonaerense, donde había mucho más en juego: las autoridades de ambas cámaras.
El camporismo logró imponerse en varios de esos lugares gracias a su vínculo con el Frente Renovador y, en ese esquema, el intendente de José C. Paz, Mario Ishii, fue ungido como vicepresidente primero del Senado bonaerense, tras su sorpresivo acercamiento al espacio que responde a Cristina Kirchner.
En este contexto, el Consejo Directivo del PJ, fue convocado para este viernes desde las 14:00 en la sede de calle 54 en La Plata y sesionará en un clima de tensa calma. Allí se prevé avanzar en la distribución de cargos y realizar un análisis de la coyuntura política.
El “factor Ishii” que suma tensión
Con su habitual pragmatismo político, Mario Ishii volvió a quedar en el centro de la escena. Durante 2025 pasó de alinearse con los intendentes kicillofistas a impulsar una cumbre de jefes comunales en la que se reclamó — a contramano del Ejecutivo provincial— que Kicillof desistiera del desdoblamiento electoral, en sintonía con Cristina Kirchner.
Ya como senador provincial, Ishii logró ubicarse en la línea de sucesión bonaerense al conseguir los votos para quedarse con la vicepresidencia primera del Senado, detrás de la vicegobernadora Magario.
En una de sus primeras iniciativas legislativas, promovió la declaración de la emergencia alimentaria en la provincia. Detrás de ese planteo, crecen las sospechas en torno al kirchnerismo duro y algunos intendentes camporistas, fastidiosos por los recortes provinciales en la asistencia social.

La jugada también implica un desafío directo al ministro de Desarrollo de la Comunidad, Andrés “Cuervo” Larroque, uno de los dirigentes que tomó distancia del kirchnerismo duro para abocarse a la construcción política del Gobernador.
El proyecto, además, incomoda al gobierno bonaerense porque omite los recortes aplicados por Nación y pone el foco en la “obligación jurídica” de la Provincia de intervenir ante la crisis social.
Desde La Plata, la respuesta fue trasladar la presión al gobierno de Milei: denunciaron la retención de 220 mil millones de pesos por parte del Ministerio de Capital Humano para el Servicio Alimentario Escolar (SAE) la reducción de los fondos del 30% al 15%, la suspensión del programa MESA y la necesidad de reasignar partidas para sostener la asistencia, con aumentos de hasta el 30%.
Otro episodio menor pero ilustrativo de las tensiones internas fue la filtración de un mensaje irónico de Mayra Mendoza tras la operación de Carlos Bianco en España por apendicitis. La frase, que rápidamente circuló en medios nacionales, volvió a exponer el clima de fricciones entre los distintos sectores del oficialismo provincial.
“Va a estar todo bien. Es la misma operación que tuvo Cristina Fernández de Kirchner en diciembre. Distintos contextos: a vos te tocó en Barcelona y a ella presa” lanzó.
En este escenario, el desembarco de Kicillof al frente del PJ bonaerense aparece como un desafío dirigencial para reconstruir un partido sin volumen político. Aunque la tarea requerirá dedicación, el peso de su figura podría transformarlo en nuevo ámbito para consolidar un liderazgo de cara a los próximos desafíos electorales a nivel nacional.
Sin embargo, las señales que llegan desde los distintos sectores muestran que la unidad pende de un hilo y que las disputas por el rumbo y el control del peronismo provincial seguirán tensionando la agenda en el corto plazo.

