La convocatoria de Tomás Palacios a la Selección Argentina generó muchísima expectativa entre los hinchas de Estudiantes. Por primera vez en mucho tiempo un jugador que integraba el staff de Primera del club era convocado, y en este caso en la víspera de la Copa del Mundo de Estados Unidos/México/Canadá 2026. Sin embargo, el juvenil apenas sumó minutos ante la Sub 20.
La lectura lineal indicaría que Palacios no logró establecerse como opción y que por eso no estuvo ante Mauritania ni Zambia. Pero el análisis no debe tomarse desde ese lado. Todo lo contrario: fueron aspectos ligados a la coyuntura los que terminaron privando a Tomás de ingresar al menos unos minutos en alguno de los dos amistosos que se celebraron en la Bombonera.

En este caso, la lógica contrafáctica aplica: si ante Mauritania la imagen del equipo hubiera sido otra pese al 2-1, probablemente las chances de Tomy hubieran aumentado. No obstante eso, dentro del cuerpo técnico han quedado conformes con lo que vieron de un defensor al que mantienen como una alternativa para convocatorias a futuro. Es decir, en el proceso post Mundial.
El deslucido rendimiento del viernes ante los mauritanos de algún modo forzó a Lionel Scaloni a recurrir a su equipo ideal. Al que imagina como inicialista en un encuentro de altísima gama. Fue en ese contexto que Palacios no pudo meterse. Aunque lo que valdrá a mediano plazo será lo que mostró puertas adentro de Ezeiza, donde causó buena impresión en los diferentes ejercicios que se realizaron durante los diez días de trabajo en el predio.
La facilidad para el central para adaptarse a los ritmos de trabajo fue síntoma de la jerarquía que Palacios tiene. Y aunque quedó fuera del banco para el segundo encuentro, entendiendo que en su posición el principal referente del puesto ya no seguirá en la Mayor post Mundial (Nicolás Otamendi) y que la imagen que dejó uno de sus competidores no fue buena (Marcos Senesi), pensando en el proceso hacia el Mundial 2030 el pibe dio la talla.



