Estudiantes cayó este viernes 1 a 0 ante Lanús y sumó su segunda derrota consecutiva en condición de local, una situación que no ocurría desde hace tres meses y que vuelve a encender señales de alerta en el equipo.
El conjunto dirigido por Alexander Medina ya había tropezado en su presentación en UNO en el torneo. Fue ante Vélez Sarsfield, después de haber debutado con una victoria frente a Newell’s Old Boys en Rosario. Ahora, la caída ante Lanús vuelve a golpear a un equipo que se había acostumbrado a hacerse fuerte en casa.
En el desarrollo del partido, Estudiantes tuvo un correcto primer tiempo, con control del juego y presencia en campo rival. Sin embargo, en el complemento el equipo se desordenó, perdió intensidad y terminó pagando caro el gol de Dylan Aquino, que definió el encuentro para el Granate.
Más allá del golpe, el Pincha se mantiene en zona de clasificación, aunque empieza a sentir el impacto del cambio de ciclo tras la salida de Domínguez, una situación que dentro del club sabían que podía traer un período de adaptación.
A tres meses de otras derrotas dolorosas
Para encontrar un antecedente similar hay que retroceder hasta comienzos de noviembre. En aquel momento, Estudiantes también había sufrido dos derrotas consecutivas como local: cayó 2 a 1 ante Boca Juniors por la fecha 13 y luego volvió a perder por el mismo resultado frente a Argentinos Juniors en la jornada 15.
Sin embargo, lo que vino después fue completamente diferente. A partir de esas caídas el equipo inició una racha impresionante, que incluyó dos títulos y 13 partidos sin perder, además de números muy sólidos jugando fuera de casa.
Por eso, aunque las derrotas recientes duelen y generan preocupación, en Estudiantes también aparece un antecedente cercano que invita a la ilusión: la última vez que pasó algo parecido, el equipo terminó levantando vuelo.

