La pantalla se enciende y la voz de Ricardo Darín suena familiar, pero la pregunta es inquietante: “¿Sabés quién soy yo? No, Darín, ¿pero estás seguro de que soy yo?”. Con esta premisa, la Asociación Argentina de Actores y Actrices lanzó una campaña, que busca proteger el gremio y alertar sobre una frontera que ya hemos cruzado. La advertencia es clara, “mi imagen, mis expresiones y mi voz son mis herramientas como actriz, solo yo puedo decidir cómo se usan”. El comunicado, al que se sumó Guillermo Francella, reclama una regulación urgente porque “el avance de la tecnología no puede justificar el robo o el engaño”.
En los estudios de ” Todo no se puede” de LA CIELO FM 103.5, Luis Lubeck, mentor educativo de la ONG Argentina Cibersegura, advierte “estamos en un momento uno diría bisagra o de quiebre porque el realismo que se está consiguiendo hoy con las imágenes y con los videos es extremadamente alto”. Según el especialista, los viejos consejos de seguridad han quedado obsoletos. “Hoy realmente tenemos que dudar hasta de los videos”, afirma, sugiriendo que la única defensa actual es “remitirnos a la fuente verificar que la fuente sea la oficial”.
La problemática trasciende las alfombras rojas de los famosos. Lubeck insiste en que la vulnerabilidad es universal, “esto creo que nos atañe a todos porque la exposición inclusive a nivel personal está llevando a casos en personas no famosas a que esa imagen pueda ser utilizada con algún tipo de otro fin ya sea para estafar a un familiar para eventualmente extorsionarte”. El experto menciona casos locales dramáticos, como la edición de imágenes de menores en situaciones de abuso para ser viralizadas en ámbitos escolares. Ante este escenario, la recomendación es la cautela y el consentimiento, “sepamos que cuanto más estamos compartiendo más estamos exponiéndonos a que pueda pasar esto”.
La batalla legal y el rol de las redes sociales
El vacío legal es otro frente de batalla. Lubeck señala que, aunque Argentina es pionera en protección de datos, la velocidad técnica supera la burocracia judicial. “Necesitamos que la justicia también de alguna manera vaya generando nuevos formatos, o sea, nuevos delitos, estamos necesitando también proteger de alguna manera a nivel de uno diría marca la imagen y la voz porque hoy podría ser replicable”. Mientras tanto, las plataformas intentan mediar, aunque de forma insuficiente, “las redes sociales están tendiendo a detectar imagen, hay patrones que a lo mejor el ojo humano no puede detectar, pero que sí muchas veces la red social dice acá”.
El debate se traslada también al terreno laboral. ¿Estamos siendo reemplazados? Lubeck mantiene una visión pragmática: “Las revoluciones industriales desde ya reemplazan trabajadores… esto es innegable, pero también generan nuevos puestos de trabajo más tecnificados”. El desafío, asegura, es formativo: “Estamos necesitando capacitar personas para trabajos que aún no existan, gente que pueda trabajar con datos, que pueda trabajar con algoritmos”. La IA debe ser vista, según él, como una “herramienta de movilidad” y no solo como un buscador.
Hacia el final, la charla deriva en la inquietante sensación de que la tecnología “nos lee la mente”. Ante la anécdota de un usuario cuyas redes le mostraron publicidad de “vainillas” tras solo pensarlo, Lubeck aclara entre risas y cautela: “Créanme que el pensamiento todavía, digo por supuesto voy a decir todavía porque yo no puedo prever qué va a pasar en un par de años”. Sin embargo, la realidad es más pragmática y quizás más cruda, “internet nos conoce más que nuestra madre, hoy el algoritmo realmente sabe qué es lo que yo voy a buscar antes de que lo esté buscando”.
La crónica de este tiempo parece resumirse en una de las frases finales del experto, “no me están reemplazando sino que, al contrario, yo estoy adquiriendo nuevas capacidades utilizando la inteligencia artificial para hacer mejor mi trabajo”. Pero mientras esa transición ocurre, el reclamo de los actores sigue resonando como un eco necesario, “regulemos el uso de la inteligencia artificial”.
La voz de los artistas
La ofensiva gremial, que cobró un impulso definitivo el pasado 21 de mayo bajo la consigna “Vos estarías siendo engañado”, no se limita a una protesta aislada, sino que busca establecer límites urgentes en la industria audiovisual. Junto a Ricardo Darín, figuras como Gustavo Garzón, Marina Bellati y Diego Gentile encabezan esta campaña para visibilizar los riesgos de las réplicas capaces de reproducir actuaciones sin consentimiento. “Con el avance de la inteligencia artificial, alguien podría haber usado mi imagen y vos estarías siendo engañado”, advirtió Garzón en el video que se volvió viral, reforzando la idea de que la voz y las expresiones son “herramientas” de trabajo que solo el artista debe decidir cómo usar. Desde la organización señalaron que el objetivo es proteger los derechos laborales y la identidad profesional, subrayando que “en todo el mundo se están creando leyes o convenios colectivos” para evitar que el progreso técnico se convierta en una excusa para el “robo o el engaño”.

