La llegada de la ministra de Seguridad Nacional, Alejandra Monteoliva, a Mar del Plata reabrió las expectativas por un posible refuerzo de las fuerzas federales en el distrito, atravesado por una creciente preocupación por el delito. Sin embargo, el encuentro con el intendente Guillermo Montenegro terminó sin anuncios concretos y con escasas precisiones sobre las medidas que podrían implementarse.
La funcionaria de Javier Milei arribó este miércoles al Centro de Operaciones y Monitoreo (COM), donde fue recibida por el jefe comunal en un operativo marcado por la presencia de custodios y el hermetismo de las autoridades. Pese a la expectativa que generó la reunión, no hubo conferencia de prensa ni declaraciones públicas que permitieran conocer los resultados del intercambio.
Según la información oficial, durante el encuentro se analizaron las principales problemáticas de seguridad de Mar del Plata, las tareas que desarrollan las fuerzas federales y las necesidades de coordinación para futuras acciones. La agenda incluyó una recorrida por las instalaciones del COM, donde Monteoliva pudo conocer el funcionamiento del sistema de monitoreo local.
Sin embargo, no trascendieron definiciones sobre un eventual envío de nuevos efectivos, la ampliación de los operativos ni la puesta en marcha de medidas específicas para reforzar la prevención del delito. Así, una visita que despertaba expectativas por la posibilidad de una respuesta conjunta entre Nación y Municipio dejó más interrogantes que certezas.
La inseguridad, en el centro de la agenda de Montenegro
La visita de Monteoliva se produjo apenas una semana después de que Montenegro retomara la conducción de General Pueyrredon, tras casi diez meses de licencia para ocupar una banca en el Senado bonaerense. El intendente había anticipado que la seguridad sería una de las prioridades de esta nueva etapa y que se pondría personalmente al frente de las decisiones vinculadas con la problemática.
“Existe en la ciudad un problema muy grave con relación a la seguridad, tomé la decisión de ponerme al frente, de tomar las decisiones que tengo que tomar”, sostuvo el jefe comunal al anunciar su regreso, precisamente durante una conferencia de prensa en el COM.
En ese contexto, Montenegro planteó la necesidad de articular el trabajo de la Patrulla Municipal, la Policía Bonaerense, las fuerzas federales y el sistema judicial para mejorar la respuesta frente al delito. El intendente también buscó bajar el tono de las diferencias entre jurisdicciones y remarcó que la coordinación debe traducirse en resultados concretos. “Es clave la coordinación para que haya un resultado, no para que haya una foto”, afirmó en aquella oportunidad.
Una reunión con peso político y pocas precisiones
La presencia de Carrancio en el encuentro también sumó un componente político a la agenda de seguridad. El diputado nacional es uno de los principales referentes de La Libertad Avanza en General Pueyrredon y cuenta con el respaldo del armador bonaerense Sebastián Pareja para disputar la intendencia en 2027.
En paralelo, el regreso de Montenegro reactivó las conversaciones entre el PRO, el oficialismo libertario y sectores de la Unión Cívica Radical, en un escenario atravesado por las negociaciones para reconstruir una alianza electoral que pueda competir con el peronismo bonaerense en los próximos comicios.
El propio intendente encabezó en 2025 la lista de senadores provinciales de la alianza entre el PRO y La Libertad Avanza, un antecedente que refuerza los vínculos entre ambos espacios en el distrito. Sin embargo, por el momento, la agenda pública del jefe comunal aparece concentrada en la seguridad y en la necesidad de mostrar respuestas frente a una preocupación que atraviesa a la ciudad.
Con ese telón de fondo, la reunión con Monteoliva representaba una oportunidad para conocer qué medidas prepara el Gobierno nacional ante los reclamos del Municipio. Por ahora, el encuentro dejó constancia de la voluntad de coordinación entre ambas administraciones, pero sin precisiones sobre sus alcances ni compromisos públicos que permitan anticipar cambios en el despliegue de seguridad.
En una ciudad donde el delito se instaló como una de las principales preocupaciones, la incógnita sigue abierta: qué acciones concretas acordaron Nación y Municipio y cuándo podrían traducirse en una mayor presencia de las fuerzas federales en las calles marplatenses.


