La Argentina se alista para vivir nuevamente una de las demostraciones de fe más multitudinarias, representativas y conmovedoras de toda su historia contemporánea: la 52ª Peregrinación Juvenil a Luján. Este año, bajo el lema convocante Madre, en tu abrazo nos reconocemos hermanos, una marea humana integrada por jóvenes, familias y comunidades parroquiales provenientes de diversos puntos del país emprenderá la caminata hacia la Basílica de Nuestra Señora de Luján, Patrona de la nación. La cita anual vuelve a situarse como un espacio de encuentro colectivo, oración profunda y renovación espiritual en un contexto social que demanda más que nunca la unidad y el diálogo entre los ciudadanos.
Desde la organización del evento eclesial señalaron que en los tiempos actuales cobra un valor verdaderamente estratégico la capacidad de escucharse, encontrarse y construir puentes de fraternidad. La figura de María de Luján se erige como un símbolo de cobijo universal donde no existen distinciones de ningún tipo, bajo el concepto integrador de que el santuario mariano es la casa de todos. Por este motivo, el obispado y los servidores del santuario han desplegado un amplio operativo logístico, sanitario y pastoral para acompañar el trayecto de los caminantes desde el barrio porteño de Liniers a lo largo de la Ruta Nacional 7.

Para garantizar la cobertura espiritual y la participación activa de los peregrinos que arribarán exhaustos tras recorrer más de sesenta kilómetros, el Santuario de Luján ha diagramado un cronograma ininterrumpido de liturgias. Las actividades comenzarán formalmente el sábado 3 de octubre desde las 7:00 de la mañana con las celebraciones en el interior del templo. Conforme avance la jornada y aumente la densidad de la multitud en el centro urbano, las misas principales se trasladarán al altar exterior emplazado en las puertas de la Basílica, de cara a la emblemática Plaza General Belgrano.
Cronograma de liturgias y cobertura en directo
Durante la tarde y la noche del sábado, la frecuencia de las celebraciones eucarísticas será prácticamente continua para recibir a los sucesivos contingentes. A partir de las 17:00 horas y hasta la medianoche, se oficiarán misas cada treinta minutos, alternando entre la nave central del templo y el altar al aire libre. Todo el desarrollo de la jornada estará complementado con dinámicas de animación espiritual, espacios de reflexión guiada, momentos de silencio contemplativo y testimonios de vida que acompañarán la vigilia de los fieles en las inmediaciones de la plaza.
Para aquellos que no puedan realizar el esfuerzo físico de la caminata o deseen unirse desde la distancia, la organización confirmó la puesta en marcha de una transmisión digital integral. A partir de las 15:00 horas del sábado comenzará el streaming oficial en vivo desde la Plaza General Belgrano a través del canal de YouTube Santuario de Luján. La propuesta busca que enfermos, adultos mayores y comunidades del interior del país o del exterior puedan sumarse en tiempo real a las intenciones generales, encendiendo velas virtuales y compartiendo sus plegarias mediante el hashtag institucional dispuesto para la ocasión.
El momento cúlmine de la manifestación de fe tendrá lugar durante la mañana del domingo 4 de octubre. Tras las misas de la madrugada programadas a las 01:00, 02:30, 04:00 y 05:30 horas, se llevará a cabo la tradicional Misa Central a las 07:00 de la mañana, habitualmente presidida por la jerarquía eclesiástica ante una multitud congregada. Posteriormente, a partir de las 09:30 horas, la actividad litúrgica retornará a su esquema habitual de fin de semana dentro del templo, ofreciendo servicios religiosos durante toda la tarde para dar cierre a la histórica convocatoria.
Los orígenes de una gesta popular en tiempos difíciles
Para comprender el impacto social y religioso de esta movilización es necesario remontarse a sus orígenes históricos. La Peregrinación Juvenil a Luján no siempre fue la estructura masiva y organizada que se conoce en la actualidad. Su primera edición tuvo lugar el 25 de octubre de 1975, cuando un grupo compuesto por aproximadamente 30.000 jóvenes decidió marchar a pie bajo la consigna La juventud camina a Luján por la Patria. Aquella marcha inicial surgió en un contexto político y social de extrema tensión, marcado por la violencia institucional, la inestabilidad económica y los prolegómenos de la etapa más oscura de la historia argentina.
La iniciativa original nació del impulso audaz de un reducido grupo de sacerdotes y líderes pastorales del ámbito porteño que buscaban ofrecer a la juventud de la época un canal de expresión pacífico, constructivo y fundamentado en los valores del Evangelio. En un momento donde la juventud se encontraba polarizada y fracturada por las disputas ideológicas, figuras como los presbíteros Ricardo Larken, Rafael Tello, Raúl Rossi y Joaquín Sucunza intuyeron que la piedad popular mariana podía convertirse en un factor de cohesión y esperanza. La caminata fue concebida como un gesto de reconciliación que partía desde la fe del pueblo llano.

Según recordaba en sus memorias el propio padre Larken, la respuesta de la gente superó por completo cualquier previsión inicial. Los organizadores estimaban una concurrencia modesta de dos mil a tres mil personas, pero la convocatoria se multiplicó diez veces, desbordando las calles y avenidas. Los caminantes ocupaban por completo las calzadas de la avenida Rivadavia avanzando hacia el oeste, demostrando que existía un profundo anhelo colectivo de manifestar la fe de manera pública y comunitaria, aun cuando las autoridades de la época miraban con marcada suspicacia cualquier concentración masiva de personas en la vía pública.
La consolidación de una tradición que trasciende generaciones
Con el paso de los decenios, la Peregrinación Juvenil a Luján fue transformándose de un evento espontáneo a un fenómeno sociocultural plenamente institucionalizado. Diversas personalidades de la Iglesia, como el recordado monje y escritor Mamerto Menapace, han destacado que la fuerza de esta marcha radica en su carácter genuinamente popular y en la enorme red de voluntariado que la sostiene. Lo que en 1975 comenzó sin el aval formal de la alta jerarquía ni el apoyo de grandes estructuras organizativas, terminó convirtiéndose en el corazón palpitante de la pastoral juvenil argentina.
Hoy en día, la logística de la caminata involucra a miles de servidores voluntarios que se distribuyen en puestos de apoyo, estaciones de hidratación, puestos sanitarios y centros de asistencia médica a lo largo de todo el recorrido. Parroquias, colegios, movimientos eclesiales y ONGs trabajan durante meses de manera articulada para garantizar la seguridad y el bienestar de los caminantes. Cada primer fin de semana de octubre, la marea humana renovada demuestra que la peregrinación ha dejado de ser solo un evento religioso para transformarse en un patrimonio cultural viviente del país.
Al cumplir más de medio siglo de existencia, la peregrinación a Luján revalida su vigencia como un espejo de las realidades, dolores y esperanzas de la sociedad argentina. A través de los kilómetros recorridos a pie, entre cánticos, rezos y muestras de solidaridad mutua entre desconocidos, los peregrinos llevan consigo las intenciones de todo un pueblo. Este fin de semana, al cruzar el pórtico de la Basílica y contemplar la pequeña imagen de la Virgen, renovarán un pacto de fe que ha sabido mantenerse inalterable a través de las décadas.


