Los médicos de cabecera y odontólogos que prestan servicios para el Programa de Atención Médica Integral (PAMI) llevarán a cabo un paro nacional de 72 horas a partir de este miércoles 30 de septiembre. La medida de fuerza, que se extenderá hasta el viernes 2 de octubre, surge en el marco de un severo conflicto salarial y por el paulatino deterioro de las condiciones en las que los profesionales brindan asistencia diaria a millones de afiliados en todo el país.
La protesta fue dispuesta formalmente por la Asociación de Profesionales del Programa de Atención Médica Integral y Afines (APPAMIA), entidad que notificó de manera oficial sobre la huelga tanto a las autoridades del Instituto como al Ministerio de Capital Humano. Según manifestaron desde la conducción gremial, el distanciamiento se profundizó de manera crítica tras la interrupción unilateral de la mesa de negociación retributiva que venían manteniendo con el organismo estatal.

Un esquema salarial en conflicto
El foco central del reclamo radica en el fuerte impacto que tuvo sobre la actividad la implementación de la Resolución 1107/2026, normativa dictada en abril pasado que modificó sustancialmente el esquema de remuneraciones de los médicos de cabecera. Desde APPAMIA denunciaron que dichos cambios normativos generaron una quita drástica en los ingresos reales de los profesionales, afectando gravemente la sustentabilidad de los consultorios particulares donde operan.
A raíz de esta situación, los profesionales de la salud exigen una urgente recomposición salarial que permita compensar la pérdida del poder adquisitivo. Sostienen que, bajo los parámetros actuales impuestos por el organismo, resulta insostenible mantener la estructura operativa de los centros de atención, cubrir el pago del personal asistencial y garantizar los insumos médicos necesarios para una adecuada prestación diaria a los jubilados.
Alcance de la medida y guardia garantizada
Durante los tres días en que se extienda la medida de fuerza, no se atenderán los turnos programados con anterioridad en los consultorios de los médicos de cabecera ni en los servicios odontológicos. Las consultas médicas anuladas por el paro deberán ser reprogramadas de forma progresiva a partir del próximo lunes, según adelantaron las autoridades gremiales de la salud.

Pese a la paralización de las actividades habituales, desde APPAMIA aclararon que la medida contempla un esquema de atención restringida para casos de contingencia. De esta manera, se garantizará la asistencia presencial para aquellas patologías que requieran tratamiento inmediato e impostergable, sujeto al criterio del profesional actuante, así como también la emisión de prescripciones para medicamentos indispensables de tratamiento continuo.
Impacto en la atención de los afiliados
El conflicto adquiere una dimensión de fuerte sensibilidad social debido al rol clave que desempeñan estos profesionales en el sistema asistencial de PAMI. El médico de cabecera constituye la puerta de entrada principal a la red de prestaciones: es el encargado de realizar el seguimiento clínico longitudinal de los pacientes, prescribir la medicación, solicitar estudios diagnósticos de laboratorio o imágenes y gestionar las derivaciones hacia los distintos especialistas.
Además de la suspensión temporal de la consulta médica general, el plan de lucha aprobado por el gremio incluye restricciones operativas en la emisión de Órdenes Médicas Electrónicas (OME). La falta de actividad durante tres jornadas consecutivas resentirá de forma directa la dinámica de otorgamiento de autorizaciones médicas y trámites administrativos en toda la red nacional.
Un escenario de incertidumbre a futuro
Por el momento, la medida de fuerza mantendrá su vigencia estricta hasta el viernes 2 de octubre inclusive, jornada en la que concluirá el plazo inicial estipulado por los trabajadores de la salud. No obstante, el clima de tensión entre las partes se mantiene elevado y la continuidad del servicio médico normal para la próxima semana sigue siendo una incógnita.
Desde la dirigencia de APPAMIA advirtieron que, en caso de no recibir una convocatoria formal y concreta por parte de las autoridades del Instituto para retomar la mesa de diálogo retributivo, se evaluará la profundización de las medidas de fuerza en una asamblea posterior. Por su parte, miles de afiliados deberán reordenar sus agendas médicas a la espera de una pronta resolución del diferendo.


