Otra vez el tránsito en la zona norte de La Plata se ve alterado por las obras vinculadas al desarrollo del shopping de la empresa IRSA, que avanzan sobre el corredor del Camino General Belgrano y generan fuertes complicaciones en la circulación diaria.
Desde el 25 de marzo, la Municipalidad dispuso un corte total sobre el Camino General Belgrano a la altura de calle 514, en el tramo comprendido entre 511 y 514, en el límite entre Gonnet y Ringuelet. La medida responde a trabajos relacionados con el futuro centro comercial a cielo abierto que la firma lleva adelante en ese sector.
Sin embargo, lejos de ordenar el tránsito, la situación derivó en un nuevo escenario de caos vehicular. Conductores que circulan por la zona se encuentran de manera sorpresiva con el corte y, ante la falta de presencia de agentes de tránsito, improvisan maniobras riesgosas para continuar su recorrido.
En ese contexto, se registran giros en “U”, circulación en contramano y vehículos que incluso atraviesan las ramblas de avenidas clave como 19 y Camino Centenario, generando situaciones de peligro tanto para automovilistas como para peatones.
Si bien desde la Comuna informaron que se colocaron vallas, tambores de señalización y cartelería preventiva, además de advertencias en distintos puntos del corredor, en la práctica vecinos y automovilistas aseguran que no hay personal suficiente de Control Urbano que ordene la circulación en los horarios de mayor flujo.
El corte, además, presenta una particularidad: solo se permite el ingreso al predio del supermercado Chango Más, pero no la salida hacia el Camino General Belgrano, lo que suma confusión y desvíos forzados en una zona ya de por sí congestionada.

Obras del shopping y tránsito, una combinación conflictiva
Las complicaciones están directamente vinculadas al avance del proyecto “Distrito Diagonal”, el ambicioso emprendimiento de IRSA que se desarrolla en Gonnet y que contempla locales comerciales, viviendas, oficinas y otros servicios en un predio de gran escala.
Tal como ya se había advertido en instancias anteriores de la obra, los trabajos generan un fuerte impacto en el tránsito de una zona neurálgica de la ciudad, donde confluyen escuelas, centros comerciales y vías de conexión clave. Sin un esquema claro de ordenamiento vehicular en la calle, cada nueva intervención vuelve a traducirse en demoras, desvíos y escenas de desorganización que se repiten día a día.

