El valor del legado institucional no radica únicamente en los registros formales de las actas académicas, sino en la memoria viva que guardan los objetos, las imágenes y las herramientas que marcaron la formación de generaciones enteras. En ese camino de reconstrucción y preservación, la Facultad de Ingeniería de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP) dio un paso decisivo al iniciar una campaña abierta a toda la comunidad. La iniciativa busca recolectar donaciones de instrumental, placas, álbumes de fotografías y diverso material histórico con el fin de consolidar de manera permanente el proyecto de su propio museo.
Si bien las acciones iniciales se enfocaron hacia el interior del claustro universitario, la convocatoria trascendió rápidamente las aulas para interpelar al conjunto de la ciudadanía platense. “En realidad nosotros empezamos por el grupo académico de nuestra facultad, pero se puede extender a la ciudad también o a toda la comunidad. La idea es recuperar equipos, fotos, aparatos que formaron parte de las proyecciones, proyectores, placas, información, álbumes, que puede colaborar con nuestro museo”, explicó Olga Stabile, directora del Sistema de Información Integrado de la unidad académica.
El proyecto cuenta ya con una sede física predestinada para albergar esta propuesta museológica. La exhibición de los elementos se emplazará en la antigua sala de lectura de la Biblioteca Central, ubicada en el histórico edificio de 1 y 47. Se trata de un sector impregnado de valor simbólico, que se integrará funcional y conceptualmente con la Biblioteca Histórica, cuya fundación se remonta al año 1912 y constituye una de las dependencias bibliográficas más antiguas del ámbito universitario de la región.

De la Red de Museos a la concreción del espacio propio
La búsqueda por conformar este espacio de exhibición no es una idea reciente, sino el resultado de un largo anhelo institucional que fue transformándose a lo largo del tiempo. Tras diversos intentos previos desarrollados junto a departamentos como Agrimensura, la iniciativa cobró una fuerza definitiva a partir de la participación activa de la facultad en la Red de Museos de la UNLP, un organismo que nuclea a las instituciones más emblemáticas de la casa de altos estudios, entre las que se encuentran el Museo Azzarini de Instrumentos, el Museo de la Anexa, el Colegio Nacional y las dependencias de Ciencias Veterinarias, Ciencias Médicas y Ciencias Astronómicas.
La interacción con especialistas y museólogas dentro de dicha red impulsó una revisión profunda del vasto patrimonio acumulado por la Facultad de Ingeniería durante sus más de 129 años de trayectoria. “Empezamos a participar y hacer una búsqueda, ver qué material había en Ingeniería, que tiene más de 129 años, que es importante mantener, ¿no?, y mostrar su funcionamiento”, destacó Stabile, subrayando el deber institucional de resguardar el testimonio material del desarrollo científico y tecnológico de la institución.
Parte de este valioso acervo ha comenzado a salir a la luz en los últimos años a partir de la tradicional participación de la casa de estudios en la Noche de los Museos. Durante cada edición de esta jornada cultural, la facultad abre sus puertas entre las 19 a 24 horas, permitiendo que miles de visitantes recorran las instalaciones, observen demostraciones técnicas en los distintos departamentos y descubran documentos de incalculable valor histórico, como los planos de antiguos puentes que conectaban La Plata con Buenos Aires o el mobiliario original de la época en que la sede albergó el internado del Colegio Nacional.
Una respuesta masiva y el impulso institucional
El creciente entusiasmo observado año tras año en la comunidad platense fue uno de los detonantes fundamentales para afianzar el proyecto del museo definitivo. La respuesta del público convirtió cada jornada de puertas abiertas en un fenómeno masivo que involucra activamente a docentes, estudiantes, graduados y no docentes. “Nosotros generalmente participamos una vez en el mes de noviembre, de 19 a 24 horas, donde se abren los departamentos de la Facultad, y vienen más de 3000 personas. Hay un intercambio entre la gente de la ciudad, la familia, los ingenieros o exalumnos que pasaron por esta Facultad”, señaló la entrevistada.
A esta masiva concurrencia se suma la firme voluntad política y académica de la gestión universitaria. El actual decano de la unidad académica, Marcos Actis, promovió la recuperación de este espacio impulsado por un sentido afectivo y por el recuerdo de sus propios años de estudiante en la antigua sala de lectura. Este compromiso institucional se respalda asimismo en el trabajo del Sistema de Información Integrado, el cual articula la labor de la Biblioteca Central, la Biblioteca Histórica y la Biblioteca Moreto, especializada en ingeniería civil y mecánica de suelos.

Actualmente, la facultad posee pequeñas vitrinas donde exhibe parte del instrumental que le fue cedido en préstamo, pero la intención prioritaria de la presente campaña de donación es lograr que esos y otros objetos pasen a formar parte del acervo propio y definitivo de la institución. “Por ahora es un pequeño lugar donde tenemos varias vitrinas, donde ya tenemos algunos equipos que, con la participación de la noche de los museos, nos han sido entregados. Queremos también que muchos de los equipos que nos prestan pasen a ser donación y que quede para este museo”, precisó la directora.
La transmisión generacional del patrimonio técnico
El futuro museo no solo albergará reliquias de valor historiográfico, sino que se constituirá como un espacio vivo para la transmisión del conocimiento entre generaciones. La colección existente incluye piezas singulares como teodolitos históricos, maquetas de la mítica locomotora La Porteña, componentes del tren de aterrizaje de un avión Spitfire utilizado en la Segunda Guerra Mundial, así como objetos de la vida cotidiana de décadas pasadas: máquinas de escribir de tipos metálicos, teléfonos a disco, walkmans, antiguas guías telefónicas y aparatos de fax.
Para los profesionales en etapa de retiro, el espacio representa la oportunidad de legar su experiencia a las futuras promociones de ingenieros. “Fuimos viendo que los ingenieros que se están para jubilar quieren dejar un legado, y en estas noches, en este tipo de eventos, ellos pueden mostrar cómo funcionó un teodolito, cómo era una locomotora”, explicó Stabile. Esta interacción pedagógica se complementa con propuestas culturales diversas que incluyen exposiciones literarias de profesionales de la aviación, actividades del Instituto Confucio sobre la escritura asiática y charlas de concienciación sobre la memoria histórica nacional.
En definitiva, la creación de este museo busca tender un puente perdurable entre el pasado de la disciplina, el presente de la enseñanza universitaria y el interés curioso de las nuevas generaciones. “Es bastante trabajo todo el evento, pero lo que te llena es la satisfacción de la gente que le muestran a sus hijos una máquina de escribir con tipos metálicos, que ahora es todo celular, todo pantalla, y no saben de dónde vino esa máquina”, reflexiona la funcionaria. Con la apertura del llamado a donación de objetos, imágenes y documentos, la Facultad de Ingeniería invita a toda la comunidad de La Plata a ser partícipe activa en la salvaguarda de su invaluable patrimonio científico e industrial.
Correos de contacto para donaciones: graybarra@gmail.com – analiaresiga@gmail.com – direccionsii@ing.unlp.edu.ar – olgastabile2014@gmail.com


