La Asociación Azul, una organización no gubernamental de La Plata con más de una década de trayectoria en la promoción y defensa de los derechos de las personas con discapacidad, lanzó una intensa campaña solidaria de recaudación de fondos y donación de materiales. El objetivo central de la iniciativa es concluir las obras de remodelación y puesta en valor de un inmueble histórico que fue cedido en tenencia por la Fiscalía de Estado de la Provincia de Buenos Aires, el cual se transformará en la primera casa de vida independiente de la región.
El espacio físico se encuentra ubicado estratégicamente en la calle 22 N° 1295, entre 58 y 59, en pleno casco urbano platense. Sin embargo, las precarias condiciones edilicias en las que fue entregada la propiedad —con más de cien años de antigüedad y severos deterioros estructurales— han ralentizado los trabajos, obligando a las autoridades de la institución a apelar a la solidaridad comunitaria de los vecinos, empresas e instituciones locales para poder habilitarla antes de que finalice el año.

La urgente necesidad de un espacio físico propio e inclusivo
Durante años, las diversas actividades educativas, formativas y comunitarias que lleva adelante la Asociación Azul se han tenido que desarrollar en espacios prestados o cedidos temporalmente por otras instituciones de la ciudad. Esta falta de un lugar definitivo genera continuas complicaciones operativas que limitan el alcance de sus programas de acompañamiento socioeducativo e inclusión comunitaria, los cuales abarcan el apoyo a estudiantes de nivel secundario y universitario.
Al respecto, el arquitecto Carlos Eliçabe, tesorero y proyectista de la remodelación en la asociación, explicó con contundencia las dificultades operativas que afrontan día a día debido a la falta de infraestructura propia: “Lo que es fundamental es que todas las tareas que la Asociación Azul realiza para formar, instruir, ayudar a los chicos, a las personas con discapacidad, a que vayan ganando pasos para llegar a su vida independiente, necesitan de espacios. Hoy todas las actividades que desarrollan, las desarrollan en ambientes prestados, en un lugar o en otro”.
El profesional detalló además el impacto reciente de perder una de las sedes prestadas que utilizaban habitualmente para reunirse, lo que graficó la fragilidad de su dinámica actual: “Un lugar que estábamos utilizando ha sido dado de baja por la Asociación que lo prestaba y estamos recorriendo la catedral para utilizar sus espacios para hacer estas reuniones, en las cuales se instruye y se ayuda tanto en la escuela secundaria como en la universidad, a las personas con discapacidad que quieren y que pueden seguir estudiando”.
Un proyecto transformador para ensayar la autonomía personal
El concepto de la casa de vida independiente representa un pilar conceptual y práctico inédito para la comunidad platense. La propuesta busca ofrecer un entorno seguro, adaptado y supervisado para que las personas con discapacidad puedan vivenciar, de manera temporal o progresiva, la experiencia de habitar un hogar de forma autónoma, tomando sus propias decisiones cotidianas y desarrollando competencias clave para el desenvolvimiento diario sin depender exclusivamente del núcleo familiar.
María Victoria Eliçabe, presidenta de la Asociación Azul, remarcó la importancia pedagógica y humana de este proyecto que llevan gestando desde hace varios años: “Es una casa de vida independiente que venimos haciéndolo desde hace dos, tres años, un poquito más, lo que nosotros queremos es poder tenerla para que otras personas puedan practicar y poder momentáneamente vivir solos”.
A su vez, la presidenta puntualizó que esta iniciativa se complementa directamente con las capacitaciones que dictan en la institución para la formación de asistentes personales, una figura clave para la autonomía de los usuarios: “Nosotros lo que hacemos hace varios años es poder hacer cursos de asistente personal, es decir, la función de asistente personal sería ayudar a las personas con discapacidad a poder tener una vida más independiente”.
El desafío técnico de restaurar una vivienda de más de un siglo
Desde el punto de vista constructivo y de la arquitectura, la intervención edilicia ha presentado grandes desafíos debido al estado de abandono extremo en el que se encontraba la finca. Las tareas incluyeron trabajos profundos de infraestructura básica, renovación total de redes y adecuación de superficies que demandaron tiempo y recursos económicos imprevistos para la comisión directiva.
El arquitecto Carlos Eliçabe puntualizó la magnitud técnica del deterioro encontrado en el lugar: “La casa estaba destruida, es una casa que tiene más de 100 años. Estaba absoluta y totalmente abandonada. Fíjate que hace poco terminamos de cegar el pozo ciego. Es decir, la casa, en la época en La Plata, en esa zona no había cloacas. Así que es vieja, ¿no es cierto? Y todavía la casa no tiene ninguna posibilidad de ser utilizada”.
En ese sentido, Eliçabe remarcó que el principal freno para concluir la obra no radica en la complejidad técnica, sino en la falta de financiamiento sostenido: “Esta es una obra, te lo digo como arquitecto, que con la financiación adecuada es una obra que la hacés entre tres y seis meses, según el apuro que tengas. Llevamos ya más de un año y todavía nos falta. Es un problema de financiación”.

La figura del asistente personal y el vacío de las obras sociales
Un eje central del reclamo de la Asociación Azul radica en el reconocimiento formal y la cobertura económica de la figura del asistente personal, la cual difiere sustancialmente de la asistencia médica o terapéutica tradicional. El asistente apoya a la persona en tareas cotidianas no clínicas, tales como realizar trámites bancarios, desplazarse por la ciudad o gestionar actividades de la vida diaria dentro y fuera del hogar.
Sobre este punto, Victoria Eliçabe recordó la extensa batalla judicial y legislativa impulsada por la organización para lograr que las obras sociales reconozcan esta prestación fundamental: “Nosotros estudiamos durante 10 años un proyecto de ley de asistencia personal, que bueno, que en realidad las obras sociales, en este caso IOMA, no han reconocido si esta figura es tan importante para nosotros. La figura del acompañante terapéutico y el asistente personal son dos figuras totalmente diferentes”.
Asimismo, la presidenta detalló el estado de la demanda judicial entablada contra la obra social bonaerense: “El año pasado ganamos el juicio contra IOMA con este proyecto de ley. La Cámara de Diputados obligó a IOMA, nos dio la tercera instancia también. Estábamos muy contentos con esto, pero IOMA no hizo mucho todavía. Recién ahora estamos trabajando con varios diputados y senadores de acá para que esto se concrete”.
Un refugio de contención para el futuro y la tranquilidad familiar
La concreción de la casa y el afianzamiento del sistema de asistencia personal representan también una respuesta concreta a una de las mayores preocupaciones de los padres y familiares de personas con discapacidad: la incertidumbre respecto al futuro y la autonomía de sus hijos cuando los adultos mayores ya no estén presentes para asistirlos.
El arquitecto Eliçabe reflexionó desde una perspectiva personal sobre la importancia de brindar herramientas de independencia a tiempo: “Hoy muchos chicos tienen a sus padres que los acompañan, pero esos padres no estamos siempre. Entonces, el asistente personal y la formación de ellos mismos para vivir solos y librados a sus propias decisiones requiere de tiempo y requiere de un espacio para hacerlo”.
Por su parte, Victoria Eliçabe coincidió en la urgencia humana de consolidar estos espacios de aprendizaje práctico antes de atravesar situaciones de pérdida familiar: “Es una preocupación para muchos de nosotros. Algunos de los chicos ya han perdido a su papá, entonces realmente es una realidad que nos va a pasar a todos en algún momento. ¿Qué va a pasar sin nuestros padres? ¿Qué va a ser de nosotros sin nuestros padres?”.

La campaña solidaria: cómo colaborar con materiales o dinero
Para acelerar los plazos de finalización de la vivienda de calle 22 y permitir que la Asociación Azul pueda mudarse e iniciar sus talleres, la entidad mantiene abierta la convocatoria a toda la comunidad. Se reciben tanto transferencias monetarias para la compra de insumos como donaciones directas de materiales de construcción, revestimientos, sanitarios y elementos de equipamiento.
Respecto al valor de cada aporte recibido, por más pequeño que parezca, Carlos Eliçabe destacó el profundo sentido de comunidad que hay detrás de cada gesto solidario: “Hace poco recibimos una donación de 20.000 pesos, que la persona que lo hizo dijo ‘disculpen que sea tan poca cosa’. No es poca cosa. Juntas el centavo y el peso se hace. Además detrás de una donación aun de 20.000 pesos, aunque fuera menos, hay corazón, hay compromiso y hay ganas de que esta cosa cambie”.
Finalmente, desde la comisión directiva señalaron que la obra cuenta con la colaboración permanente de voluntarios como Diego Urrera, mano derecha del proyecto en el terreno. La expectativa de la comisión es culminar las refacciones edilicias básicas antes del cierre de año para que las personas con discapacidad de La Plata puedan contar, de manera definitiva, con un espacio propio donde construir su autonomía.
Colaboraciones:
Nº de Cuenta: 5200-52987/5
Titular: Asociación Azul
CUIT: 30-711096791
CBU: 0140188801520005298754
Alias: ANILLO.PULSO.CHACAL
Para realizar otro tipo de colaboraciones:
Teléfono: (0221) 4831914
Mail: asociacionazullaplata@gmail.com


