Mariano Páez, el padre de la abogada argentina Agostina Páez, quedó nuevamente involucrado en un escándalo judicial. El empresario santiagueño de 58 años fue detenido en la ciudad de Santiago del Estero, acusado de haber sustraído alrededor de $1,5 millones de un comercio de materiales para la construcción de Las Termas de Río Hondo.
La investigación comenzó por un episodio ocurrido el 10 de octubre, cuando Páez ingresó al local acompañado por su pareja, María Emilia Soledad Batule, de 34 años. Según la denuncia, mientras ambos permanecían frente al sector de cajas, una empleada dejó un fajo de dinero junto a la ventanilla de pagos. La acusación sostiene que Páez habría tomado el efectivo y se lo habría entregado a la mujer antes de abandonar el negocio.
El avance de la causa llevó a los investigadores del Departamento Robo y Hurto de Las Termas a revisar las cámaras de seguridad. Con esas imágenes como uno de los elementos de la pesquisa, la Justicia ordenó un allanamiento en una vivienda de la calle Alvear, en el barrio Alberdi de la capital santiagueña.
Durante el procedimiento, los policías detuvieron a Páez y aprehendieron a Batule, señalada como presunta coautora. Además, secuestraron $632.600 en efectivo, una camioneta Toyota RAV4 y distintas prendas de vestir que serían coincidentes con las utilizadas durante el episodio investigado. Ambos quedaron a disposición de la Justicia y deberán afrontar las próximas medidas judiciales.
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Un gesto que volvió a generar polémica
Pero la detención no es el primer episodio que coloca al empresario en el centro de una fuerte controversia. Poco después de que Agostina regresara a la Argentina tras permanecer retenida en Brasil, se difundió un video en el que su padre aparecía en un bar de Santiago del Estero realizando gestos y movimientos similares a los que habían provocado la investigación contra la joven en Río de Janeiro.
La escena generó una enorme repercusión porque el episodio reproducía justamente la conducta por la que Agostina había quedado bajo investigación de la Justicia brasileña.
En aquel momento, Páez sostuvo que las imágenes habían sido realizadas con inteligencia artificial. Sin embargo, su hija publicó posteriormente un descargo en redes sociales en el que se desvinculó de las acciones de su padre y tomó distancia de aquella situación.
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Qué había pasado con Agostina Páez en Brasil
La historia que llevó a Agostina Páez a las noticias comenzó el 14 de enero de 2026, durante un viaje a Río de Janeiro.
La abogada santiagueña, que entonces tenía 29 años, se encontraba con amigas en un bar del barrio de Ipanema cuando se produjo una discusión vinculada al pago de la cuenta. De acuerdo con la denuncia incorporada a la investigación, durante el conflicto habría insultado a trabajadores del establecimiento y realizado gestos considerados racistas, entre ellos movimientos y sonidos asociados con la imitación de un mono. El episodio quedó registrado y las imágenes fueron incorporadas al expediente.
A partir de esa denuncia, la Justicia brasileña le retuvo el pasaporte, le prohibió abandonar el país y dispuso el uso de una tobillera electrónica mientras avanzaba la causa por injuria racial. La medida convirtió rápidamente a la joven en protagonista de una fuerte polémica que trascendió Brasil y Argentina.
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La situación judicial incluso se agravó en febrero, cuando se llegó a solicitar su prisión preventiva. Posteriormente esa medida fue revocada y Páez continuó sometida al proceso bajo otras condiciones.
Finalmente, después de permanecer durante semanas bajo prisión domiciliaria y monitoreo electrónico, pudo regresar a la Argentina el 1° de abril, luego de pagar una caución de 97.000 reales, unos 18.000 dólares al cambio de aquel momento. La causa brasileña, sin embargo, no quedó cerrada: la investigación continuó y no existía una sentencia definitiva sobre el expediente.
Así, meses después de aquel episodio que convirtió a Agostina Páez en una de las argentinas más conocidas por una causa de racismo en Brasil, su padre volvió a quedar involucrado en una investigación penal, esta vez en Santiago del Estero y por un presunto hurto ocurrido en un comercio de Las Termas de Río Hondo.


