El femicidio de Rocío Aylen Núñez, de 27 años, expuso una cadena de antecedentes que ahora obliga a mirar mucho más allá del disparo que terminó con su vida. La joven había atravesado episodios de violencia durante su relación con José Leonardo Cejas Urbistondo, el hombre acusado de asesinarla, y el propio sospechoso tenía un pedido de captura vigente por otro homicidio.
Rocío era madre de tres hijos y, según relataron personas de su entorno, la relación con Cejas estaba atravesada por peleas y situaciones de violencia. Allegados a la joven incluso vincularon esa violencia con la pérdida reciente de un embarazo que ambos esperaban.
Con ese contexto como antecedente, el desenlace fue brutal: este martes por la mañana, en una vivienda ubicada en inmediaciones de Reforma Universitaria y Güiraldes, en el barrio Las Heras de Mar del Plata, Cejas habría sacado un arma durante una discusión y efectuado varios disparos.
Uno de los balazos impactó en el cuello de Rocío.
La joven fue trasladada de urgencia hasta el CAPS Las Heras en un vehículo particular, pero murió como consecuencia de la herida. La investigación quedó en manos del fiscal Carlos Russo.
Una violencia que ya había dejado señales
La historia previa de la pareja resulta clave para reconstruir el femicidio. Según contaron allegados de Rocío, las discusiones eran frecuentes y la joven había sufrido episodios de violencia física durante los meses que estuvo vinculada con Cejas.
La pareja había convivido durante aproximadamente cinco meses. En ese período, de acuerdo con los testimonios recogidos por medios locales, se produjeron distintas situaciones violentas.
La pérdida de un embarazo también habría ocurrido durante esa etapa. Allegados a Rocío señalaron que el hombre la golpeaba y describieron una relación signada por la violencia.
Ahora, esas advertencias forman parte de una pregunta inevitable: ¿qué pasó con todos esos antecedentes antes de que la violencia terminara en un femicidio?
Porque el crimen no aparece, al menos según los primeros elementos conocidos de la causa, como un episodio completamente aislado. Había señales previas y, además, sobre el acusado pesaba una orden de captura por otro hecho gravísimo.
El hombre que era buscado por otro homicidio
Durante la identificación de Cejas después de su detención apareció uno de los datos más graves del caso.
El hombre tenía un pedido de captura vigente desde el 7 de agosto, dispuesto por el Juzgado de Garantías N° 5 del Departamento Judicial Mar del Plata en una investigación por un homicidio agravado y robos agravados.
Según trascendió, esa causa está relacionada con el asesinato de un joven que había sido baleado durante un robo en un corralón de materiales. El trabajador recibió un disparo cuando intentó evitar el asalto.
Es decir que, al momento del femicidio de Rocío, Cejas no solamente estaba señalado en una causa por otro homicidio: tenía una orden de captura vigente y, aun así, se encontraba en libertad.
Ese dato quedó ahora incorporado a la investigación que intenta determinar cómo fue posible que la situación llegara hasta el asesinato de la joven.
Dos armas y una fuga
Después de dispararle a Rocío, el acusado escapó de la vivienda. La Policía desplegó un operativo en la zona y consiguió localizarlo cuando intentaba alejarse.
Al advertir la presencia de los efectivos, Cejas habría arrojado dos armas de fuego al piso antes de ser reducido y detenido.
Los investigadores secuestraron un revólver calibre .38 largo, marca Smith & Wesson, y otro calibre .32 largo, marca Italo Gra. Los dos tenían la numeración suprimida.
Ahora deberán establecer cuál de esas armas fue utilizada para matar a Rocío. También se realizará un dermotest al acusado para determinar si presenta restos compatibles con un disparo reciente.
El hombre quedó detenido y fue trasladado a la Unidad Penal N° 44 de Batán.
Pero mientras avanzan las pericias, queda instalado el interrogante más incómodo de esta investigación: si había antecedentes de violencia dentro de la relación y el acusado además tenía una orden de captura por otro homicidio, ¿qué falló antes de que Rocío recibiera el disparo que terminó con su vida?
La Justicia deberá reconstruir no solamente los segundos previos al femicidio, sino también todo lo que ocurrió antes. Porque cuando una mujer llega al extremo de ser asesinada por su expareja, la investigación también debe mirar las señales de violencia que existían mucho antes del último disparo.


