Una vez más, una medida judicial pensada para proteger a una mujer víctima de violencia de género quedó reducida a una orden que no pudo impedir el desenlace más brutal. Aixa Dana Mili, de 20 años, fue asesinada en su casa de Dique Luján, partido de Tigre, pese a que su expareja tenía una perimetral y ya había sido denunciado por violencia contra ella.
El principal sospechoso es Alejandro Daniel Sofía, de 26 años, quien permanece prófugo. El joven había estado detenido por una causa en la que fue acusado de lesiones leves y amenazas coactivas contra Aixa y recuperó la libertad el pasado 16 de julio. Sobre él pesaba además la prohibición de acercamiento a la víctima.

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La brutalidad del caso vuelve a poner bajo la lupa una de las herramientas utilizadas por la Justicia ante situaciones de violencia de género. Una perimetral puede establecer una distancia en un expediente, pero no puede detener físicamente a una persona que decide violarla. Y cuando el agresor ya demostró capacidad y voluntad para ejercer violencia, el cumplimiento de esa orden depende de que existan mecanismos efectivos para detectar y neutralizar una nueva agresión.
En este caso, el desenlace fue fatal.
El crimen y la fuga del sospechoso
El cuerpo de Aixa fue encontrado en una vivienda de la calle 12 de Octubre al 800. Su padre fue quien realizó el hallazgo y dio aviso a la Policía. Cuando los efectivos del Comando de Patrullas de Tigre llegaron al lugar, encontraron a la joven sin vida.
Los investigadores comenzaron entonces a reconstruir las últimas horas de la víctima y pusieron el foco sobre su expareja. Los testimonios recogidos entre vecinos, las pericias y otras tareas realizadas por los investigadores reforzaron la sospecha sobre Alejandro Daniel S.
Después del crimen, el acusado escapó. Pero antes habría dejado rastros que ahora forman parte de la investigación: le escribió a un amigo, Lautaro Isaías Paiz, y le dijo que “se mandó una cagada”. También publicó un video en su estado de WhatsApp en el que anticipaba que se quitaría la vida.

La Fiscalía de Género y Abuso Sexual de Tigre, a cargo de la fiscal Miozzo, sospecha que esos mensajes y el comportamiento posterior del acusado pudieron formar parte de una maniobra destinada a desviar la investigación.
Asesinó a su pareja que violó la perimetral y se entregó
La causa fue caratulada como homicidio agravado por el vínculo y por mediar violencia de género, es decir, femicidio, un delito que contempla como única pena posible la prisión perpetua.
Mientras Alejandro Daniel S. continúa prófugo, la investigación deberá determinar cómo ocurrió el asesinato y qué sucedió con las medidas de protección que ya estaban vigentes. Pero el caso vuelve a dejar expuesto un problema recurrente: una orden de restricción puede establecer que un violento no se acerque a su víctima; lo que no puede hacer, por sí sola, es impedir que alguien decidido a asesinarla cruce esa distancia.
QUIÉN ERA LA VÍCTIMA
Aixa era emprendedora y amaba la repostería. Tenía varios perfiles de redes sociales donde compartía sus distintos trabajos: en uno ofrecía maquillaje, en el otro indumentaria y artículos de bazar.
En el último tiempo, además, había sumado una nueva pasión: realizaba postres para los vecinos de la zona. “Delicias caseras hechas con amor”, describía en su perfil.
Sumado a ello, Aixa se mostró muy acompañada por sus padres y con un gran cariño hacia su sobrina.



