Un mes después de su detención, la situación judicial de Callejero Fino puede prolongar su permanencia en una celda. El fiscal Cosme Irribarren solicitó la prisión preventiva de Simón Natanael Alvarenga, acusado de portación ilegal de un arma de guerra, y sostuvo que existe riesgo de fuga.
El músico fue detenido el 30 de agosto en Villa La Ñata, Tigre, cuando efectivos de la Policía Bonaerense interceptaron una Volkswagen Amarok que circulaba sin patente. Dentro del vehículo encontraron una pistola Glock calibre .40 con la numeración limada. Alvarenga viajaba acompañado por un familiar, que también fue detenido durante el procedimiento.
Desde entonces, el artista declaró dos veces ante la Justicia. En su última presentación habría explicado que llevaba el arma porque venía recibiendo amenazas de su exmanager Carlos Mauricio “Mauri” Fernández.
Ese relato tomó otra dimensión dentro del expediente. Después de que la denuncia de Alvarenga fuera corroborada, a mediados de septiembre la Justicia ordenó detener a Fernández, acusado de amenazas coactivas.
Un mes detenido por un arma y una discusión que excede al músico
El caso tiene un elemento que merece ser observado más allá de la notoriedad del protagonista: Callejero Fino lleva un mes privado de su libertad y el pedido fiscal apunta ahora a que siga preso preventivamente, antes de que exista una condena.
La acusación no es menor: se trata de la portación de un arma de guerra y, además, el arma tenía la numeración limada. Pero tampoco se trata de un expediente por un homicidio, una violación o un hecho con una víctima fatal. La diferencia importa cuando se analiza el uso de la prisión preventiva, que legalmente no funciona como una pena anticipada sino como una medida cautelar vinculada, entre otras razones, con riesgos procesales.
Y ahí aparece una pregunta incómoda que atraviesa cada vez más causas protagonizadas por personas famosas: ¿la Justicia aplica exactamente el mismo criterio cuando el acusado tiene una enorme exposición pública?
La notoriedad de un detenido puede convertir un expediente penal en un espectáculo nacional, con titulares, operativos y horas de televisión. Pero la repercusión de una causa no modifica por sí misma la gravedad jurídica del delito ni debería transformar la prisión preventiva en un castigo adelantado.
El caso tiene además otra arista. Callejero Fino había denunciado que su exmanager, Carlos Mauricio “Mauri” Fernández, lo amenazaba de manera reiterada, una situación que el músico mencionó al declarar ante la Justicia para explicar por qué llevaba el arma. A partir de esa denuncia, la investigación avanzó y Fernández fue detenido a mediados de septiembre, acusado de amenazas coactivas.
Ahora será la Justicia la que deberá resolver si los argumentos planteados por el fiscal alcanzan para mantenerlo tras las rejas. El debate, más allá del nombre del músico, vuelve a poner sobre la mesa cuánto tiempo puede permanecer una persona detenida sin condena y hasta qué punto la prisión preventiva termina ocupando el lugar que debería tener una sentencia.


