Luego de 91 años y por primera vez en su historia Tristán Suárez jugará en la segunda división del fútbol argentino. El equipo de Ezeiza venció por 1 a 0 a San Telmo en la final del Reducido y se quedó con el segundo ascenso a la Primera Nacional. De esta manera, acompañará a Almirante Brown, que tras consagrarse campeón ya había conseguido el salto de categoría.
A pesar de las complicaciones derivadas de la pandemia de coronavirus (COVID-19), el equipo bonaerense -que tuvo siete futbolistas aislados- encontró el camino para lastimar de contragolpe con un gol de Joaquín Molina (2′ del ST) que terminó siendo decisivo. “Esto ocupa un lugar muy importante en mi carrera. Yo recuerdo que estuve la temporada pasada en Atlanta sin poder jugar, seis meses, y eso a uno le duele mucho. Decidí bajar de categoría, encontrar ritmo y ahora me pasó esto”, dijo el goleador de la noche.
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En el Reducido, Tristán Suárez venía de eliminar en cuartos de final a Argentino de Quilmes (1-1 y 11-10 en la tanda de los penales) y en semifinales a Comunicaciones (1-0). El popular Lechero tiene en su haber un récord que lo iguala con Boca Juniors y el de no haber descendido nunca: su recorrido comenzó en la Primera D en 1963 y desde entonces no sabe lo que es perder la categoría.
Durante su estadía en la Primera C, entre 1975 y 1995, estuvo cerca varias veces de perder este invicto. Sin embargo, de alguna manera u otra, siempre pudo evitar uno de los mayores disgustos que da el fútbol. El primer ascenso a la Primera C lo alcanzó en 1975, mientras que en 1995 logró el pasaje a la Primera B Metropolitana, en donde permanecía hasta ahora sin haber descendido.
Con este resultado, Tristán Suárez (que jugó la final sin siete jugadores titulares y dos integrantes del cuerpo técnico, entre ellos el DT Aníbal Biggerise) se sumó a Almirante Brown, que ya había conseguido su boleto para la Primera Nacional. “El club sufrió mucho y se que se necesitaba esto. Esto es para la familia que esta lejos y los extraño un poco. Me fui de mi casa a los 13 por esta profesión”, dijo entre lágrimas Joaquín Medina, el héroe de la noche de Avellaneda.

